Frankenstein o el moderno Prometeo: entre lo divino y lo mundano (I)


       
¿Qué preocupaciones puede tener la gente que vive en plena revolución científica? Probablemente la inquietud más común sea la de preguntarse cuál es nuestro papel en el mundo como seres humanos. O mejor dicho, la pregunta más correcta sería, ¿qué es el ser humano, si no es una creación de una entidad superior? Para entender mejor la novela Frankenstein, y prácticamente cualquier otra obra literaria, es preciso analizar su contexto histórico. Durante el Romanticismo (s. XVIII), la ciencia y la razón empezaron a situarse por encima de la creencia religiosa, lo que significaba que usar el concepto de Dios como causa y consecuencia de todo ya no era un recurso popular. Por lo tanto, no es una casualidad que Mary Shelley titulara su novela Frankenstein o el moderno Prometeo.


Y no, no estoy hablando de este "Prometeo".


Estoy hablando del Prometeo de la mitología. Aquel que se atrevió a dar el fuego al ser humano desobedeciendo las normas del dios supremo del Olimpo, Zeus, y por lo que fue severamente castigado. El acceso al conocimiento siempre ha salido muy caro. Más adelante veremos con más detalle este símil entre Prometeo y el doctor Victor Frankenstein.

Teniendo en cuenta estas bases sobre el Romanticismo, no es de extrañar entonces que Shelley representara con esa claridad el deseo del hombre romántico de intentar ser Dios, aunque la teoría más popular sobre el origen de esta novela es la que hace referencia a un sueño que tuvo la autora. Siguiendo con la temática religiosa, el Génesis nos cuenta la historia de la creación del ser humano por Dios, y cómo esta peculiar especie acaba convirtiéndose en fuente de innumerables problemas para el planeta. Frankenstein reproduce este patrón dando vida a una criatura que termina convirtiéndose en un asesino. Y la pregunta de oro es, ¿quién o qué factor ha sido el causante de tan horrible comportamiento en una criatura que apenas tiene conciencia sobre lo que es el bien y el mal? Sería muy obvio culpar a Frankenstein por las acciones de su criatura. Después de todo, la figura de Victor Frankenstein se asemeja mucho a la de un padre irresponsable que no acepta las consecuencias de sus actos, y por ese motivo simplemente abandona su creación. Dicho de otra manera, la justificación de Frankenstein para no pensar en él como el auténtico villano de la historia, es que la criatura solo es un experimento, y no se puede sentir amor hacia un experimento, ¿verdad? A Frankenstein le interesa el conocimiento, no los sentimientos, y cuando todo sale mal, se da cuenta de que la solución más sencilla es no hacerse cargo del problema. Visto así, Frankenstein tendría el cerebro de Einstein, pero la madurez emocional de un niño de 5 años.

En una buena historia no hay dos sin tres, y esta no es una excepción. Por un lado tenemos la familia desestructurada formada por Frankenstein y su criatura, y por otro lado tenemos a la sociedad, el eterno cabeza de turco de todos los problemas.

Esto es ser un cabeza de turco, por ejemplo

Cuando el monstruo escapa del laboratorio de Frankenstein, llega a un pequeño pueblo donde conoce a una familia de la que quiere formar parte. Es fácil percibir la necesidad que tiene el monstruo de ser amado y aceptado por la sociedad, pero como era de esperar, la familia le rechaza nada más ver su terrorífico aspecto. Y ahí tenemos al monstruo escapando una vez más.

¿Conocéis los juegos de escape, esos de "point and click"? Pues el pobre monstruo vive en un contínuo juego de escape

Me pregunto si Shelley también estaba culpando a la sociedad por negarse a aceptar a la maltrecha criatura, porque aquí se produce una paradoja. En realidad, todas las cosas que ha aprendido, como el lenguaje, la cultura, la historia, o normas de comportamiento, lo ha hecho gracias al ser humano y a la sociedad, y es esa misma sociedad la que ahora le desprecia. Entonces, ¿hasta qué punto es la criatura responsable de sus actos? Podríamos pensar que es una víctima de las circunstancias, pues él no pidió nacer en este mundo (una queja bastante usada por los nacidos de manera natural y no fruto de un experimento del docor Frankenstein, por cierto), y además es incapaz de distinguir entre el bien y el mal, ¿verdad? ¡Pues no! La criatura es plenamente consciente de lo que hace, y para muestra una frase: "Si no puedo inspirar amor, causaré temor."

Es consciente de sus emociones y sabe lo que quiere. Siente y padece como cualquier ser humano, y conoce el significado del amor, el miedo, la desesperación, la furia, o la venganza. Precisamente, los asesinatos que comete son cuestión de venganza. Busca el sufrimiento de su creador por condenarlo a la soledad. Todas esas emociones son muy humanas, y están dentro de la criatura.

A pesar de todo esto, aún parece que falta una pieza en el puzzle, y es saber cuál ha sido realmente el factor detonante del desastre que caracteriza el desarrollo y el final de esta novela: ¿es la sensación de rechazo que tiene el monstruo?, ¿es Victor Frankenstein por jugar a ser Dios?, ¿es la sociedad por simplemente estar ahí en medio de todo? Creo que el padre de Frankenstein da en el clavo ante esta cuestión con la siguiente frase:"Nada hay tan doloroso para la mente humana, como un cambio grande y repentino."

Un ejemplo de ello son los "nuevos" virus. Ya han sido descubiertos hace tiempo, pero basta la amenaza de un cambio repentino en nuestra salud para que el gallinero se vuelva loco

Aceptémoslo. Esta es la realidad del comportamiento humano. Frankenstein rechaza a su criatura porque el resultado del experimento fue completamente inesperado. Lo mismo pasa con la sociedad, porque para ella ese monstruo es algo desconocido que rompe los parámetros establecidos para ser aceptado en sociedad, o simplemente para vivir tranquilo en el mundo. Por esa misma razón, nadie quiere ser calificado como "diferente" dentro de la sociedad, y los que sí quieren seguramente sea porque en su cabeza relacionan ser diferente con James Dean conduciendo su "pequeño bastardo". Desde este punto de vista, veo más probable que Shelley estuviera arremetiendo contra la estructura de la mente humana, porque es a través del pensamiento humano como se estructura el mundo, de hecho. El miedo al cambio y a las situaciones que nos son desconocidas es algo casi inherente a la naturaleza humana.

En el siguiente post seguiré analizando este factor, junto con otros que se entremezclan con religión, feminismo, y conocimiento.

Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://leelibros.com/biblioteca/index.php?q=frankenstein_o_el_moderno_prometeo_7

http://atopedecine.blogspot.com.es/2013/01/prometheus-mis-conclusiones_1333.html

https://es.pinterest.com/pin/8233211794717864/

http://www.geek.com/apple/room-escape-game-antrim-escape-is-free-today-1279378/

http://europe.newsweek.com/zika-ebola-infectious-diseases-427588?rm=eu

Comentarios

  1. Muy buen análisis de la obra y creo que estás completamente en lo cierto, muy observador, si señor...

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    1. Muchas gracias José Manuel, me alegro de que te haya gustado.

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