Frankenstein o el moderno Prometeo: entre lo divino y lo mundano (II)


 
        
En el post anterior, había quedado pendiente descubrir cuál era la crítica que Mary Shelley estaba haciendo en su novela. La hipótesis era que el miedo al cambio paralizaba el razonamiento humano hasta el punto de provocar el caos. En primer lugar, Shelley es una escritora representativa del Romanticismo, y este período histórico está inevitablemente ligado a la revolución y a la lucha por el cambio.


Si buscamos Romanticismo en Google, esta es una de las primeras imágenes en aparecer


Es casi descabellado pensar que Shelley criticaba la revolución, o que el cambio solo promovía el caos. Nada de eso, y menos siendo ella hija de la mujer que escribió Vindicación de los Derechos de la Mujer (Mary Wollstonecraft). Lo que probablemente espantaba a Shelley, era la revolución que estaba llevando a cabo su generación. Escribió su novela justo después de la Revolución Francesa e Industrial, en medio de las expectativas culturales que la Ilustración había traído a Europa, al igual que el progreso científico. En este período, las ideas de la Ilustración y las liberales se mezclaron como el fuego y la gasolina, dando lugar al debate sobre las consecuencias que la Revolución traería a Europa, y que tenía que ver con el miedo a los efectos del progreso tecnológico y científico. Si algo está criticando Shelley de manera un tanto indirecta, es este tipo de cosas. La gente no estuvo, ni está preparada para un cambio repentino; así es cómo se genera el caos y el terror.

En la anterior entrada también mencioné la similitud que existía entre Frankenstein y Prometeo. Vayamos por partes, como dijo el doctor a la hora de dar forma a su criatura (el chiste de Jack el Destripador estaba ya muy visto). La emoción más característica de Frankenstein durante toda la historia es la tristeza. El doctor atribuye su trágico destino a su constante búsqueda de conocimiento, ¡y atención!, porque esta idea viene precisamente de la Ilustración y defiende el poder de la ciencia por encima de convicciones religiosas. Al igual que Prometeo, Frankenstein ignora completamente los mandatos de Dios y decide ir en busca de la Iluminación, es decir, del conocimiento. Prometeo entregó el fuego a los hombres; Frankenstein descubrió la posibilidad de crear vida artificial. Frankenstein quiere ser como Dios y ser el creador de un nuevo tipo de vida, pero el fallido experimento genera en su mente una sensación de derrota y abatimiento que no es capaz de superar.


¿Se sentiría así Dios cuando vio que Adán y Eva le hacían más caso a una serpiente parlante? Viéndolo así, es comprensible


Otro de los tópicos que también iba a salir en este tema, es el del feminismo. A pesar de ser una novela escrita por una mujer, la historia es profundamente masculina, pues apenas hay mujeres que tengan relevancia. Y sin embargo, si vemos que Dios ha sido desplazado por el hombre como creador de la vida, de la misma manera ha sido desplazada la mujer como generadora de vida. Frankenstein pone al límite sus capacidades para conseguir el poder más elevado a través del conocimiento científico, pero las consecuencias no le importan. Su empeño en crear vida artificial puede ser por narcisismo, por necesidad de sentirse poderoso, pero también puede deberse por rechazo al principio femenino.



El paradigma básico del principio femenino era la vida. Si Frankenstein omite a la mujer en este proceso, ¿dónde queda relegada entonces?


Hay un elemento muy característico en la novela, y es la presencia casi constante de la lluvia. Según la cultura de Mesoamérica, la lluvia o el agua representan el principio femenino, y en la casi totalidad de las culturas, el agua es símbolo de fertilidad. Una vez leí la interpretación de que la lluvia incesante, o el agua, eran el símbolo del útero aquí ausente. Al principio era incapaz de interpretarlo así, pero puede que tenga algo de sentido sabiendo que el monstruo decidió terminar sus días arrojándose a las aguas, quizá para encontrar la calidez del útero materno que nunca tuvo. Entendiéndolo de esta manera, la presencia femenina entonces sería demasiado sutil, demasiado abstracta como para percatarse de ella, y sin embargo siempre está presente aunque sea en las sombras.



Casi pareciera que Shelley usaba este tipo de simbolismos para alzar la voz en contra de la invisibilidad femenina, al igual que hizo su madre 


Sea como sea, lo que está claro es que Frankenstein viola las leyes de la naturaleza, y como más tarde se demuestra a lo largo de la novela, lo que crea no es vida, sino muerte:

"Ahora que he terminado, la belleza del sueño se ha desvanecido, y un horror que quita el aliento y repugnancia llenan mi corazón."

El hecho de intentar sobrepasar los límites humanos también ha contribuído a la lenta autodestrucción de Frankenstein, pero como ya dije anteriormente, el acceso al conocimiento es algo que siempre se ha pagado muy caro y tan pronto puede ser una bendición como una maldición. Muchos pensarán que en realidad depende mucho de cómo lo sepa llevar la persona. Hasta cierto punto eso es cierto, pero depende más de lo que la gente entiende por conocimiento, que por cómo sepan tratarlo. Me explico, el conocimiento es algo infinito, lo que significa que no puede ser ni controlado ni alcanzado, y si esta parte no se entiende así, entonces se convierte en un monstruo destructivo y codicioso. Y para muestra, un botón. Al principio, la criatura de Frankenstein es como un animal que solo depende de sus instintos para sobrevivir. Su principal error empieza cuando aprende a leer y a escribir, a conocer el significado del amor, la felicidad, la familia, la soledad... una serie de conceptos que quiere vivir desde la experiencia real para no ser un mero espectador de la vida a su alrededor. El momento en el que lee el diario de su creador, se da cuenta de que en realidad su único motivo para seguir viviendo es la venganza.

Después de todos estos desafortunados eventos, llegamos a la conclusión de que el conocimiento no ha valido la pena porque solo ha provocado sufrimiento. Y no quiero que esto se malinterprete, pues el conocimiento solo es peligroso cuando se infravalora su poder o se desconoce por completo la esencia del mismo, como mencioné anteriormente. El conocimiento destruyó a Frankenstein porque éste no supo manejarlo, y a la criatura, porque no supo asimilarlo. Por supuesto que el deseo de saber y de conocer es algo innato en el ser humano, de otra manera jamás nos haríamos preguntas sobre el mundo en el que vivimos, ni teorizaríamos sobre la vida. Ni yo misma estaría escribiendo este ensayo, porque a lo mejor mirar a la pared me resultaría más entretenido, por poner un ejemplo. Para concluir, voy a extraer esta reflexión de Frankenstein sobre el misterio del conocimiento, y que cada uno le dé la interpretación que quiera:

"Aprende de mí lo peligroso que es adquirir conocimiento y lo feliz que es el hombre que cree que su ciudad nativa es el mundo, antes que el que aspira a ser más grande que lo que su naturaleza le permite."

Y como premio por haber soportado todo el post, aquí os dejo una selección de vídeos relacionados con el tema.

Audionovela: Frankenstein



Trailer: Frankenstein (1931)



Trailer: El jovencito Frankenstein (1974)



Trailer: Frankenstein de Mary Shelley



Trailer: Victor Frankenstein



Documental: Profetas de la ciencia ficción, Mary Shelley



Canción: Puttin' on the Ritz - Gene Wilder




Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://frankensteinia.blogspot.com.es/2011/08/art-of-frankenstein-donald-caron.html

http://www.importancia.org/romanticismo.php

http://astrologiajoseplluesma.blogspot.com.es/2013/11/sobre-el-concepto-de-pecado.html

http://senderosalalma.com/2011/03/04/el-rescate-del-principio-femenino/

http://womenshistory.about.com/od/wollstonecraft/a/experience.htm


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