¿Con el talento se nace, o hay que aprender a tenerlo?



"Si quieres resultados distintos, no hagas las mismas cosas". Esta cita dicha por Albert Einstein sería la descripción del tipo de consejos que contiene el libro Las claves del talento, escrito por Daniel Coyle. El argumento principal que Coyle desarrolla es que en realidad el talento no es algo innato, como mucha gente cree, sino un don muy especial que hay que aprender a construir. Dicho de otra manera, lo que hay que hacer es conocer cuáles son nuestras habilidades y potenciarlas. Para sustentar sus teorías, Coyle ha sido suficientemente prudente escogiendo ejemplos de la vida real, algo que realmente se pueda contrastar. De esta forma, podemos llegar a creer que el secreto del éxito está en la constancia, el esfuerzo y la paciencia. Un ejemplo tiene que ver con los jugadores de fútbol brasileños, y cito un pasaje del libro:

"Intentar describir el talento en conjunto de los jugadores de fútbol brasileños, es como intentar describir la ley de la gravedad. Puedes medirla, pero en el fondo no puedes capturar el poder del talento brasileño en números y nombres. Tienes que sentirlo".

Tan interesante como metafísico, ¿no? La cuestión es, si Brasil no es uno de los países más ricos y grandes del mundo, ¿por qué están en la cúspide de éxitos en el fútbol? La combinación de factores externos como el clima, la genética, el entorno, o la diversidad de población no es suficiente para ser el mejor, por si alguien había pensado en eso. En realidad, la solución al enigma es muy simple. Los brasileños han aprendido a mejorar sus habilidades de muy diferentes formas, entre las que se encuentran herramientas de entrenamiento especializadas y práctica intensiva. Esto nos da una idea de que si queremos tener éxito en lo que hacemos, tenemos que empezar a hacer las cosas de una manera distinta, no en un solo campo únicamente, sino en nuestras propias vidas. Digamos que es una manera de estructurar nuestra existencia.


Un pequeño cambio ahora, puede modificar mucho nuestro futuro
"La mejor manera de entender el concepto de práctica intensiva es hacerla". Sí, parece una perogrullada, pero la gran mayoría de personas que dicen estas cosas lo dicen porque todo el mundo dice lo mismo (valga la redundancia), no porque ellos personalmente lo hayan intentado. Sinceridad ante todo. Volviendo al tema, con esa pequeña cita lo que Coyle está haciendo es integrarnos en el experimento para poner a prueba nuestras capacidades. Los ejercicios rutinarios puede ser suficiente para, a la vez que mejoramos nuestra capacidad intelectual, también desarrollamos nuevas habilidades.

Ahora os voy a dar un ejemplo de una habilidad mal desarrollada: la memoria. Usamos la memoria como si fuera una grabadora. Si echamos un vistazo atrás, nos daríamos cuenta de que la mayoría de nosotros aprendíamos las lecciones en el colegio de pura memoria. Así podías aprobar el examen, pero en realidad no habías aprendido nada. Es como aprender a leer un texto en griego, pero no tener ni idea de lo que significa. Lo bueno, es que así no cometías errores, porque te limitabas a reproducir lo que tu memoria había grabado.

En nuestra etapa escolar, éramos poco menos que grabadoras humanas
El verdadero proceso de aprendizaje sería algo así como:

"La práctica intensiva se forma en base a la paradoja: esforzarse en ciertos puntos concretos, trabajando en los bordes de tu talento donde tienes errores, te hace más inteligente".

La práctica intensiva se basa en esto. A más entrenamiento, más rapidez de aprendizaje. Todos pensamos que los errores son malos siempre y tenemos que evitarlos, pero es puro convencionalismo. Los errores son retos que tenemos que superar para ser más seguros de nosotros mismos, pero es fundamental mantener un punto de equilibrio; es decir, coordinar nuestro conocimiento con lo que estamos intentando aprender:


"Se trata de encontrar el punto óptimo. Hay un espacio óptimo entre lo que ya sabes y lo que estás intentando hacer. Cuando encuentres ese punto óptimo, es cuando empieza el aprendizaje".

Acabo con la pregunta que da título a esta entrada: ¿con el talento se nace, o hay que aprenderlo? Puede que para Coyle sea una combinación, y desde mi punto de vista el talento es una mezcla de don natural, práctica, y algo que puede sonar demasiado trascendental, un poco de suerte. Estoy de acuerdo con Coyle en su investigación, pero también considero que el éxito está compuesto de algo más que el trabajo duro y el talento innato.


Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://thetalentcode.com/

http://es.pseudociencia.wikia.com/wiki/Efecto_mariposa

https://www.pinterest.com/wibooki/para-reflexionar/

Comentarios

  1. En un artículo de mi blog se preguntaba si ¿Se puede enseñar y aprender el “arte amatorio”?. Esto podría considerado ser un don, capacidad o talento mas.
    El arte amatorio va impreso en nuestros genes, como la sensualidad de una mujer y/o lo atractivo de un hombre, la dulzura, la pasión, hasta el olor o suavidad de nuestra piel.

    Por eso quizás rescato un muy viejo dicho que dice: "Lo que natura non da, Salamanca non presta "

    https://ydequehablamosahora.wordpress.com/2011/12/02/se-puede-ensenar-y-aprender-el-arte-amatorio/

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    1. Estoy de acuerdo con que poseemos ciertas habilidades que son genéticamente instintivas, el ejemplo que has puesto puede ser una de ellas, y sin embargo, eso se queda en nada si no hay un interés en potenciarlo y mejorarlo. Gracias por comentar.

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