El príncipe Oroonoko: primera novela inglesa antiesclavista (III)



Durante el siglo XVII, cuando las mujeres tenían muchas dificultades para ser escritoras, o directamente sus maridos o padres no se lo permitían, Aphra Behn fue capaz de vivir de la escritura. No solo luchó por hacerse un hueco en una profesión mayoritariamente masculina, sino que además también luchaba contra el estereotipo de la mujer en la literatura. Es cierto que en esta novela, Behn protestaba contra el injusto tratamiento a los esclavos, pero desde luego que no se olvidó de criticar el tratamiento que la sociedad en general daba a las mujeres.

Aphra Behn desarrolló una forma de escribir literatura que anticipó las bases de la novela inglesa. En este sentido, muchos críticos literarios consideran que la innovación en el campo literario es sobre todo cosa de mujeres, ya que supuestamente ellas tendían a escribir desde un punto de vista subjetivo. En esta caso, la innovación que Behn introdujo fue la escritura epistolar, es decir, su narración se comparaba a una carta que estaba siendo escrita para nosotros; era una forma novedosa de involucrar al lector dentro de la historia, como si la autora estuviera manteniendo una conversación con nosotros. Y todo ello, por supuesto, narrado desde el punto de vista más subjetivo.


La empatía que Behn siente hacia Oroonoko, puede que tenga otra explicación no relacionada con el maltrato que éste recibe. Sabemos que el protagonista tiene una serie de virtudes que le diferencian del resto de esclavos; de hecho, eso le convierte en el único personaje masculino bondadoso. Pero la narradora de la historia, al igual que Oroonoko, parte también de una posición de desventaja para que su voz sea escuchada, y esta vez es por cuestiones de género. Aunque Behn sea blanca, ella deja entrever que su posición dentro de una colonia de clara dominancia masculina va a ser muy marginal. De esta manera, se crea entre personaje y autora una relación de simbiosis por la posición desfavorable que ambos mantienen. El esclavo negro solo puede expresarse a través de la mujer blanca que escribe su historia y viceversa; la narradora puede dar su punto de vista gracias a Oroonoko, ella cuenta la historia, y así las palabras del hombre negro adquieren relevancia porque es la mujer la que las está contando.

Leyendo esta última parte os preguntaréis, pero si las palabras de Oroonoko se vuelven relevantes cuando esta mujer las escribe, entonces está claro que Aphra Behn como mujer tiene mucho más poder del que parece; si no fuera así, entonces debería ser un hombre el que escribiera la historia. Bien, hay que matizar que el hecho de que una mujer escribiera no era algo de gran importancia. Las tareas de una mujer se debían dedicar al cuidado de la familia, pero si querían escribir, en realidad nadie consideraba que fueran a escribir nada tan importante como para tambalear los cimientos de la sociedad. Si por ejemplo esta novela hubiese sido escrita por un hombre, fácilmente le hubieran acusado de agitador de masas, ¿pero una mujer? ¡De ninguna manera! Incluso en la misma novela se ve cómo aunque la autora considere que ella misma tiene algo de relevancia por pertenecer a los colonizadores blancos, la realidad le demuestra que ella no puede hacer nada cuando los hombres cazan y castigan a Oroonoko.


Por otro lado tenemos a Imoinda, un personaje muy particular ya que al principio es presentada como objeto, para luego pasar a convertirse en sujeto. En su relación con el rey, ella es el objeto sin capacidad de decisión. Hay que recordar además que dentro de la tribu, las mujeres también son una pertenencia del marido, así que no pueden elegir nada hagan lo que hagan. Incluso en su relación con Oroonoko, el placer de Imoinda está sometido al de él; su placer es reconocido, sí, pero solo es una consecuencia del placer de Oroonoko. Paradójicamente, al conocer a Oroonoko ella empieza a ser un sujeto activo capaz de tomar sus propias decisiones, y todo ese coraje es exaltado cuando estando embarazada lucha por su derecho a la libertad, y sin ni siquiera relegar su maternidad. Este punto es interesante, porque es en su momento más vulnerable cuando se rebela contra la dominancia masculina. Eso nos viene a decir que no solo se protege a sí misma del horror de la esclavitud, sino que además toma la responsabilidad de ser madre para que sus hijos crezcan en un mundo libre de opresión, sea del tipo que sea.

De nuevo, se establece un paralelismo entre Aphra Behn y el personaje, pues ambas desafían los roles tradicionales asignados a mujeres usando su voz y sus acciones para liberarse a sí mismas. Sin embargo, llega un punto en que tanto los personajes masculinos como los femeninos están al mismo nivel. Aunque los hombres suelen ser presentados como los líderes, siempre van acompañados de mujeres con personalidades muy fuertes. Los hombres son esenciales en la narración, pero las figuras femeninas, incluyendo a la propia autora, son testigos de la totalidad de las hazañas. Eso significa que cuando Oroonoko conduce a los esclavos hacia la libertad, las mujeres no son consultadas, sino que simplemente se espera que estén ahí.


Al principio de la historia, Behn escribe la siguiente cita sobre el papel de las mujeres como sujetos: "Su desventura [Oroonoko] fue caer en un mundo oscuro que solo permitió una pluma femenina para escribir su historia". Esa desventura es la esclavitud, y su tratamiento es de alguna manera similar a la consideración de las mujeres dentro de la sociedad, y es por eso por lo que dice que solo una pluma femenina podía escribir la historia.

 Todos los comentarios son bienvenidos.

Audiolibro: Oroonoko or the royal slave



Canción: Celemene, pray tell me (Oroonoko) - Henry Purcell



Fuente de las imágenes:

http://carmenyamigos.blogspot.com.es/2015/12/el-principe-oroonoko-de-aphra-behn.html

http://www.unask.com/website/work99/bp3/Behn/essay/essay1.html

https://historyconnect.wikispaces.com/Women+in+Slavery

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