El señor León, enamorado: el orden patriarcal de las cosas (II)



Si comparamos la relación de Bella y Bestia con historias como En compañía de lobos, lo primero que vamos a notar es la total ausencia de violencia o comportamientos agresivos. En contraposición a los lobos dominantes, es fácil percibir algo de vulnerabilidad en la personalidad de Bestia, al que se describe como una criatura tímida, con más miedo hacia los seres humanos y a Bella que Bella hacia él. Es interesante ver que Bestia es justo lo opuesto a lo que se espera de un personaje como él, y sin embargo, Carter le hace parecer gentil y amoroso. Acordáos de la criatura de Frankenstein, cuyo temible aspecto hacía presagiar lo peor, aunque lo único que anhelara fuera compañía y cariño. Hay un punto en la historia que es crucial para mostrar este delicado comportamiento por parte de Bestia, y también para entender el intercambio de roles de los personajes. En un momento de intimidad en el salón, él lame la mano de Bella como el perro que lame a su amo, apoyando la cabeza en su regazo y dejándose llevar, aunque eso suponga mostrarse vulnerable y sumiso ante ella. Este comportamiento se atribuye sobre todo a las mujeres dentro del género, lo que refuerza la idea de que esta historia está basada en una dicotomía entre los dos personajes.


Bestia siente tanta vergüenza de su aspecto que su única compañía antes de la llegada de la joven era un pequeño spaniel, un perro que tendrá mucho que ver con la personalidad de Bella a lo largo de la historia. Y si la Bestia siente escalofríos por su propia apariencia, Bella no es menos; ella también se siente abrumada por su físico animalesco, pero de alguna manera logra sentirse feliz con la compañía del dueño del castillo a medida que pasa el tiempo. Sin embargo, la armonía se rompe con la llamada de su padre, el cual necesita que su hija vuelve con él a Londres porque ya ha recuperado su fortuna. En ese momento, Bella podría tener la opción de plantarle cara a su padre y decirle que si demostró no necesitarla cuando la usó como garantía con la Bestia, entonces tampoco tiene por qué necesitarla ahora, cuando ya es rico de nuevo. Pero como expliqué en la entrada anterior, Bella simplemente obedece las órdenes de su padre porque no tiene autonomía propia para rebelarse; iría incluso al centro de la Tierra si su padre se lo mandara. Lo que ocurrirá ahora es que la separación entre Bella y Bestia no solo va a ser física, sino también moral.

Desde el mismo momento en que Bella abandona el castillo para establecerse en Londres, se produce un cambio en su actitud. ¿Acaso se da cuenta de que no puede vivir como si fuera la mascota de su padre y decide rebelarse? ¿Decide volver voluntariamente con la Bestia porque se ha dado cuenta de que la quiere? Nada de eso. Lo que ha pasado dentro de la psique de Bella, es que ahora aprecia mucho más las cosas que el dinero puede comprar fácilmente, como armarios nuevos, joyas, o maquillaje. En pocas palabras, sus deseos ahora son mucho más mundanos que antes. En la historia escrita por Leprince, el padre tenía otras dos hijas que le pedían regalos lujosos de sus viajes, mientras que Bella solo se conformaba con una bonita rosa, así que aquí vemos de nuevo cómo Carter le da la vuelta a la historia justo en el momento más inesperado.


Sin embargo, no todo está perdido, pues si hay algo que Bella no ha olvidado es enviarle flores a la Bestia, concretamente rosas blancas, algo que puede ser visto como una enorme ironía teniendo en cuenta su nueva situación. Recordemos, si las rosas blancas son un símbolo de pureza, puede que la intención de Bella sea que la Bestia la recuerde como ella fue una vez, inocente y despreocupada. Aquí es donde entra en juego la mascota de la Bestia, el spaniel que acude a ella para recordarle que ha roto su promesa de volver a ver a su amo. Al principio, este spaniel era amistoso y alegre, pero ahora aparece sucio y con el pelo apelmazado; puede que de alguna manera, el perro sea la representación de la personalidad interna de Bella en este punto de la historia.

Finalmente, cuando ella regresa al castillo para encontrar a la Bestia moribunda, hay una cita muy importante que nos dice mucho sobre la personalidad de Bella:

"Los párpados de él se entreabrieron trémulos. ¿Era posible que ella nunca hubiese advertido que sus ojos color ágata tenían párpados, como los de un hombre? ¿Sería acaso porque solo había contemplado, reflejado en ellos, su propio rostro?

Esta reflexión de Bella nos puede llevar a pensar que en realidad es una persona muy arrogante, que ya era una persona muy narcisista incluso antes de conocer a la Bestia. Sin embargo, es su inocencia lo que parece haber sido corrompido en esta historia. Al principio, todo lo que ella quiere es una rosa como regalo, pero a medida que se acerca el final, Bella aprende a comportarse de manera egoísta. Eso solo tiene una explicación, y es que la inocencia de la joven ha sido destruída por la riqueza de su padre. Lo comenté en la primera parte del ensayo, la sobreprotección del padre hacia Bella no era más que un regalo envenenado.


Aún no está todo dicho en este análisis; en la próxima entrada, hablaré sobre el simbolismo de la muerte de la Bestia.

Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://www.memrise.com/course/100457/the-courtship-of-mr-lyon/

https://perfectnostalgia.wordpress.com/2013/02/25/the-courtship-of-mr-lyon-by-angela-carter/

https://dggsa2englishliterature2010-11.wikispaces.com/1.2+The+Courtship+of+Mr+Lyon

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