En esto creo: reflexión sobre la importancia de la familia (I)



El diccionario de la vida del autor mexicano-panameño Carlos Fuentes debería ser un libro de cabecera para muchos de nosotros, aunque solo sea para entender de qué va la película de la vida. En este caso voy a centrarme en sus reflexiones sobre la familia, enriquecidas además por un toque autobiográfico. Si nos preguntaran a nosotros que describiéramos a nuestra familia, ¿cómo lo haríamos? ¿Ofreceríamos descripciones detalladas y complejas? ¿Hablaríamos de la personalidad de cada miembro familiar? ¿O nos centraríamos en lo felices, o infelices, que nos hace ese ambiente?

Todo tipo de familias modernas
Fuentes no se anda con rodeos y empieza con el plato fuerte, que es detallar situaciones dramáticas vividas por algunos de sus ascendientes, y esas situaciones tienen que ver con epidemias, pobreza y enfermedades. Estos parecen motivos más que suficientes para pensar que la familia en realidad estaba sumida en la desgracia y que no había lugar para la esperanza. Sin embargo, a medida que avanzamos en el texto, esto ni siquiera es excusa ni es determinante para que exista una percepción negativa acerca de las experiencias familiares. En este punto es importante aclarar que, a pesar de los duros comienzos, lo que el autor quiere transmitir es que una vida difícil donde la penuria y la escasez son factores dominantes, no necesariamente tiene que significar una vida sin felicidad.


Tengo que reconocer que al principio no estaba muy segura de querer escribir un ensayo sobre esta reflexión de Carlos Fuentes. Y no porque no me pareciera interesante el tema, sino porque veía que la importancia de la felicidad dentro de una familia es algo demasiado obvio, por así decirlo. Por supuesto que es importante ser feliz dentro de tu propio núcleo familiar; si allí no aprendes a ser feliz, ¿cómo vas a aprender a serlo en otras situaciones? ¡Es algo de perogrullo! Pues justamente esta última idea fue la que me encendió la bombilla. Fuentes no habla de la típica familia modélica con una sonrisa perenne en el rostro mientras toman té en el salón de su casa. Empieza hablando de desgracias, y aún así eso no quiere decir que tengas que sentirte desgraciado, porque la felicidad no es algo que se tiene como un regalo caído del cielo, sino que es algo que se aprende a tener. ¿Cuántas personas conocéis que, a pesar de que tengan todo lo que se pueda desear, viven en un estado de enfado y angustia permanente, como si un zombie fuera detrás de ellos? ¿Y cuántas personas que, a pesar de pasar por mil penurias, nunca pierden la alegría y las ganas de seguir adelante? Según los ejemplos que se os vengan a la mente, debería ser una respuesta bastante indicativa.

"El pobre desea ser rico, el rico desea ser feliz, el soltero desea estar casado, y el casado desea estar muerto"
 Al final es cuestión de quejarse por todo
Por razones como estas, la sensación que Fuentes transmite no es tristeza sino todo lo contrario, y es que una de las bases que demuestran que esa época de felicidad fue real, es el abundante uso de adjetivos que emplea para alabar las cualidades de su familia. Estos son algunos ejemplos:


Sobre su abuela: "Mujer de extraordinaria energía y voluntad."
Sobre su padre: "Era un hombre de humor, de ternura y puntualidad."
Sobre su madre: "Ella representó siempre la dignidad y la formalidad del hogar."

A partir de estas descripciones, entendemos que el autor sentía un gran amor y respeto hacia su familia, un amor que solo puede existir en un ambiente feliz. También hay que situarse en el contexto histórico para dar un poco más de luz a la situación que probablemente Fuentes vivió dentro de su círculo familiar. Aunque sus padres fueran mexicanos, Carlos Fuentes nació en Panamá en 1928, lo que quiere decir que le tocó vivir en su infancia la fuerte crisis económica que asoló este país durante la década de los 30, a la vez que el desarrollo del sentimiento nacionalista. En situaciones como estas, el instinto de supervivencia nos obliga a refugiarnos en aquello que consideramos más cercano a nosotros, algo que conozcamos bien y donde sabemos que estaremos protegidos. ¿Acaso la exaltación de la familia se parece en algo a la exaltación nacionalista? Puede que ambos sean conceptos que estén estrechamente unidos por las razones que antes he explicado. El lugar donde nacemos es una de las primeras señas de identidad que recibimos al nacer, por eso tanta gente se refiere al país de nacimiento como "mi casa", sobre todo cuando ha vivido sus primeros años de la infancia allí. Por eso tanta gente que por unos motivos o por otros se ve obligada a emigrar, echa de menos como nunca el lugar donde nació cuando las cosas se tuercen. Al fin y al cabo, algunos piensan en la nación como un miembro más de la familia.

Aún queda más por comentar, como la infancia de Carlos Fuentes, o sus planteamientos sobre el concepto de felicidad. En la siguiente entrada, hablaré más sobre ello.

Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://www.casadellibro.com/libro-en-esto-creo/9788432216374/896693

http://ocio.lne.es/tv/noticias/nws-47622-neox-estrena-tercera-temporada-modern-family.html

http://quoteaddicts.com/35978

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