La reina de las nieves: todos quieren ser ella (I)



Comienzo el ensayo de esta novela con una cita del propio autor, Michael Cunningham, que muy perspicazmente explica entre líneas la motivación de La reina de las nieves:

"Estoy seguro de que hay gente encantada de hacer recados, llegar puntuales al despacho y esperar con ganas que llegue por fin la hora del almuerzo. Les deseo lo mejor, pero lamento decirles que nunca han sido los personajes adecuados para una novela, y es muy probable que nunca lo sean".

Y tiene mucha razón. A primera vista, nadie que lleve una vida totalmente normal, casi anodina, va a tener muchas historias que contar. El propio Tolstoi decía que las historias felices no eran dignas de ser contadas. Pues la novela de Cunningham está compuesta prácticamente de personas así. Todos ellos tienen sus problemas, por supuesto, pero son personas normales, sin nada en especial. Aquí es donde reside el jugo de la historia, porque se percibe muy claramente cómo todos y cada uno de ellos luchan por sentir que son alguien especial, que en el fondo tienen un propósito único que cumplir. Teniendo esto en cuenta, mucha gente va a poder sentirse identificada con los personajes. Pero para simplificar la historia, me centraré primero en los dos hermanos protagonistas, Barrett y Tyler Meeks; uno de ellos inicia la historia, y el otro la cierra.


Como telón de fondo, Nueva York durante los meses de invierno

El argumento de la historia nos cuenta cómo Barrett ve una luz muy luminosa en el cielo mientras caminaba solo por Central Park, una luz que parece haber sido puesta allí por un propósito, o únicamente para que él la mire y ella le mire a él. "¡No me lo puedo creer, por fin alguien repara en mí!". Eso es lo que Barrett transmite de manera silenciosa durante toda la novela. Un hombre normal, con una vida normal, por fin tiene algo interesante que contar, y no el número de relaciones fallidas que ha tenido hasta ese momento. De hecho, una de las cosas que más intensamente llamó mi atención es la manera retorcida en la que ambos llevan sus relaciones, y para eso hay que prestar mucha atención al lenguaje. Para Barrett, por ejemplo, perder el amor equivale a perder unas gafas de sol y las relaciones sentimentales las lleva como si fueran un mero trámite comercial. De nuevo, muchas personas se sentirán identificadas por esa forma mecánica de vivir que algunos personajes (por no decir todos) tienen.

Su hermano Tyler, por el contrario, está en una situación mucho más complicada, puesto que su novia está enferma de cáncer. Tyler es un compositor frustrado que no logra hacerse un hueco dentro de la industria musical, y da la imagen de ser una persona entregada y cariñosa que haría cualquier cosa por su pareja, hasta que la narración de la historia nos da una buena bofetada de realidad:

"Beth ha recobrado la salud y es su mujer. Están casados como cualquier matrimonio. Hay riñas. Roces. ¿Qué esperaba?, se pregunta Tyler. Tal vez trascendencia."

Su mujer ha superado el cáncer, por fin pueden llevar una vida normal, y da la impresión de que Tyler está frustrado por este hecho. ¿Puede que sea por ese miedo a no tener nada que contar? ¿Porque cuando cuidaba a su mujer durante la enfermedad, la gente reparaba más en él? ¿O porque consideraba, como tantos otros, que las historias trágicas son las únicas que merecen ser contadas, y así podría incluso ser reconocido como un músico trágico? Tyler, al igual que Barrett cuando vio la luz, se esperaba que la enfermedad de Beth tuviera algún significado trascendente. Es obvio que tanto Tyler como su hermano están intentando llenar un vació personal que tiene que ver con sentirse admirados, con no ser uno más en el mundo, aunque sea a costa de hundir sus relaciones en la miseria.


La sociedad misma muchas veces parece incluso ensalzar esta conducta; cuanto más rápido hayas vivido, más se te admirará. Y si encima mueres joven, serás idolatrado para siempre.

La relación entre los hermanos, aún sin tener peleas fuertes en toda la novela, está llena de secretos. Y este tipo de historias suelen ser siempre las más conflictivas. Por un lado, Barrett siempre se sintió inferior a Tyler porque su madre parecía preferirlo a él, por eso ahora se aferra con tanta fuerza a la idea de que esa luz que vio le estaba diciendo que él es especial; por otro lado, Tyler está convencido de que, como músico, dentro de él también hay algo muy especial que aún no ha salido a la luz. Y se obsesiona por encontrar ese algo.

En el fondo, teniendo este punto en común, cuando están a solas sucede esto:

"La mutua llamada al hermano fantasma, al tercero que no consiguió nacer, y que por su condición espectral es su médium, su gemelo, su demonio; el chico que es una combinación de los dos".

Qué curioso que en cuanto los dos hermanos se enfrentan a solas, sientan ese vacío que ellos llaman "el hermano fantasma". El hermano que se supone que debe mediar entre los dos. Esto nos indica que por alguna razón no se sienten completos, ni por sí mismo ni cuando están juntos. Antes he comentado algunos motivos que podrían explicar este comportamiento, pero existen otros factores igual de importantes, como el miedo al futuro, el miedo a mirar la realidad a los ojos, o el miedo al cambio.


Aunque he nombrado a Beth como la mujer de Tyler, ella será en muchos sentidos una pieza de rellenará puzzles imposibles de completar. ¿Y qué pasa con el resto de personajes? ¿Al final ellos buscan lo mismo que los hermanos, o simplemente se conforman con ser esas personas que simplemente trabajan, hacen recados y esperan a que llegue el final del día? Lo analizaré todo en la siguiente entrada.

Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://www.casadellibro.com/libro-la-reina-de-las-nieves/9788426401953/2739831

http://www.devoradoradelibros.com/2016/04/la-reina-de-las-nieves-michael.html

http://octavaplanta.es/2013/05/mitos-del-rock-el-club-de-los-27/

Comentarios

  1. He leído primero la segunda reseña y creo que ahora entiendo mucho mejor la relación entre ellos. El individualismo y un poco el narcisismo impera, ¿no? No se si de igual modo para los dos hermanos, que si los has separado del resto de personajes y de Beth es por algo objetivo y hay un motivo. Entre el sentimiento de culpabilidad de Beth y la actitud de su marido y cuñado creo que hay un abismo. Sospecho...El resto de aspectos y factores lo has explicado estupendamente también en la segunda reseña.
    Fantástico análisis.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Marisa,
      Me gusta que hagas esa observación. Los hermanos Meek protagonizan casi la mayoría de los eventos que suceden en la novela, al igual que es muy significativo que la historia empiece con Barrett y termine con Tyler. Tienes razón en que ambos son muy narcisistas, pero es por cierto complejo de inferioridad que arrastran, por miedo a ser simplemente una persona más en el mundo. De hecho, hasta el propio Cunningham dice qué tipo de personajes son estos en la cita que puse al principio de la entrada.
      Con los hermanos y con Beth pasa una cosa muy curiosa, y es que una desearía no ser el centro de atención, y los otros están deseando que llegue su momento para lucirse, de ahí que piense que Beth es ese hermano fantasma que complementa la actitud de Berrett y Tyler para mediar entre ellos.
      Como siempre Marisa, es un gusto que dejes tus opiniones.
      Un abrazo ;)

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Fausto, de Goethe: conociendo el Sturm und Drang (II)

Hablemos de la generación burbuja

El gran Gatsby: el sueño americano (I)

Preguntas que debes hacerte sobre el Éxodo (II)