Preguntas que debes hacerte sobre el Éxodo (I)



Hay algo que diferencia muy claramente el Génesis del Éxodo, y es que se deja de hablar de los patriarcas de Israel para hablar ya del pueblo de Israel, el pueblo elegido por Dios. Lo primero que tenemos que saber, es que este libro cuenta cómo los israelitas fueron liberados de la opresión egipcia gracias a la intercesión de su Señor. Desde este momento, ya deberíamos empezar a sospechar. ¿Acaso los egipcios no habían sufrido también la esclavitud mucho antes? ¿Acaso no pasaron por un período de hambruna sin ningún tipo de explicación, más que la voluntad de Dios? Dios no hizo nada por ellos. Puede ser porque sus dioses eran paganos, o simplemente porque no eran los favoritos de Dios. Tened muy presente sobre todo estas últimas palabras, porque pueden ser una prueba de que uno de los mantras más repetidos por los cristianos a lo largo de los siglos (Dios nos ama a todos por igual) resulte ser una falacia.

La imagen que vamos a tener del faraón de Egipto es la personificación de un poder despótico que se opone a los planes de Dios, y que teme que los israelitas se pongan de parte de sus enemigos porque se da cuenta de que ellos son más numerosos y poderosos. A partir de aquí, sabéis cómo sigue la historia; Moisés es el elegido que reclamará al faraón que deje ir a su pueblo, pero sin ningún tipo de éxito las primeras veces. Prestad mucha atención a las siguientes líneas dichas por Dios a Moisés en el Éxodo, 4:

"Yo por mi parte, haré que él (el faraón) se ponga terco y que no deje salir a los israelitas. Entonces dirás al faraón: 'Así dice el Señor: Israel es mi hijo primogénito y te he dicho que dejes salir a mi hijo, para que vaya a adorarme; pero como no has querido dejarlo salir, yo mataré a tu primogénito'".

Quedaos muy bien con la primera línea, porque no será la última vez que la repita, ni mucho menos. Está dando a entender que no es que el faraón no libere a los israelitas porque no quiere, sino porque Dios hace que se ponga terco. ¿Por qué Dios no quiere una liberación rápida y fácil, sin desgracias ni muertes de por medio? El Éxodo es conocido por la obstinada resistencia del faraón a liberar de la esclavitud a los israelitas, a pesar de las plagas y muertes que recaen sobre la población egipcia. Qué pena que nadie recuerde que es el mismo Dios el que le hace tener esa actitud.


Bien, justo tras esa cita que os he puesto, hay otra que a mí francamente me dejó de piedra por lo incomprensible de la misma:

"Durante el camino, el lugar donde Moisés y su familia iban a pasar la noche, el señor salió al encuentro de Moisés y quiso matarlo. Entonces Séfora tomó un cuchillo de piedra y cortó el prepucio a su hijo; luego, tocando con el prepucio del niño los pies de Moisés, le dijo: 'En verdad, tú eres para mí un esposo de sangre'".

Algunos rasgos del trastorno de personalidad


No pretendo herir la sensibilidad de nadie diciendo lo que estoy a punto de decir, pero si Dios no recibiera el tratamiento de ser todopoderoso, encajaría perfectamente en el trastorno definido en la imagen. Alguien que presenta un sentimiento de superioridad y grandiosidad (Dios necesita ser adorado), que explota a las personas que no lo admiran (tenemos de ejemplo a los egipcios, a los habitantes de Sodoma y Gomorra, etc...), que es demasiado sensibles a las críticas (la simple desobediencia es suficiente para que Dios quiera matarte), y que presenta actitudes explosivas y falta de empatía (la cita de antes es un buen ejemplo de ello, entre otros muchos), sería diagnosticado inmediatamente como un enfermo mental. Dios envía a Moisés a hablar con el faraón para cumplir una misión, pero a saber lo que pasa en el camino, que Dios decide matar a su mensajero. Se dice con algo de sorna que los cristianos han estado adorando al Dios equivocado durante siglos, que es más probable que incluso Satán sea el bueno de la historia. Bueno, leyendo pasajes como este último, donde la estabilidad mental de Dios cada vez queda  más en entredicho, a lo mejor tienen algo de razón (para dejarlo claro, no, no soy ninguna adoradora de Satán).

En la siguiente entrada, seguiré hablando de las consecuencias de las acciones de Dios (no del faraón), y por qué incluso Dios admite claramente que no ama a todos por igual.

Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://www.taringa.net/post/info/18595927/Moises-y-el-Exodo-Una-mentira.html

http://es.slideshare.net/videoconferencias/trastornos-de-la-personalidad-14792512


Comentarios

  1. Super interesante el punto de vista reflejado en el artículo, Carolina, mis felicitaciones por una elucubración con mucho sentido de la objetividad y además, vinculándola con un trastorno de personalidad de tipo narcisista.
    Dos son las deducciones que extraigo a partir de tu análisis y conclusiones:
    1.- Dios como ser divino-modelo tiene una presencia idealizada incuantificable, no es una figura ejemplar ni pragmática, no se podría tomar como objeto sagrado de emulación, es inimitable y su actitud hacia los hombres está absolutamente desafectada de empatía. Por lo que imposibilita la reciprocidad. Desde este criterio solo se puede amar a dios desde el temor, el hilo conductor relacional no es el amor, sino el terror a las consecuencias que resultan de desobedecer los mandatos. Y es impositivo. Desde el punto de vista humano, si se impone su imitación conductual, la caracterización de las acciones y la voluntad de materializarlas son totalmente antagónicas al bien, no digamos ya en cuanto a lo que atañe como perfil divino, con rasgos cercanos al histrionismo y la sobreactuación teatral, una forma de expresión de delirios de grandeza. Se trataría de un ser caprichoso y muy alejado del paradigma de la perfección que tanto se ha propagado desde la Biblia y que referencian otros documentos de carácter sagrado y ritualístico.
    2.- Creo recordar haber leído que existen dos concepciones distintas, notablemente diferenciadas que también son excluyentes entre sí. Dos polos opuestos como visión del ente divino, o de Dios. Una es la que se encuadra en el Antiguo Testamento, representándose a través de Yavé. La otra se corresponde con la línea que defiende la Iglesia, una vez se convierte ésta en religión oficial de muchas culturas coetáneas, esto, el dios judeocristiano que ahora mismo ejemplifica el paradigma de la religión moderna, si bien, ha habido a lo largo de los siglos una evolución y un desarrollo práctico y teórico desde el punto de vista de la teología. No descarto que exista un motivación oportunista o encauzada en una dirección concreta encaminada a un fin partidista. Define una especie de afán de adoctrinamiento orientado hacia los feligreses con el fin de cooptarlos en la defensa de intereses propios y para organizar eficientemente a las instituciones oficialistas relacionadas directamente con la Iglesia Católica. Esta segunda concepción está impregnada de un humanismo conformado a propósito del que el dios del antiguo testamento carece: bondad categórica, capacidad de reparación y de perdón, cierta empatía, eliminación del castigo "per se" y con el añadido de la posibilidad de redención previo arrepentimiento de las acciones; el pecado resulta ser una mancha transitoria, no perenne, se pueden transformar y evitar sus consencuencias mediante las buenas acciones...
    Por último, señalar que me parece muy acertada la relación del comportamiento caprichoso y violento de dios con las enfermedades mentales y patologías derivadas de una conducta totalmente premeditada y determinada por patrones muy específicos, que son los que hemos podido leer aquí. Esto le otorga a la esencia divina del dios de la antiguedad, anterior a la existencia de Cristo, un carácter humananizado, materialista, objetivo y realista y permite establecer una comparación justa entre lo que está bien y lo que está mal, tomando elementos psicológicos como referencia de la personalidad tratándola un nódulo significativo a la hora de juzgar las causas y consecuencias de dichos comportamientos. Lo cual desmitifica el concepto de que lo divino está por encima de lo humano y su inconmensuralidad.
    Ha sido un placer leerte, me ha encantado este ensayo. Espero con impaciencia la segunda parte.
    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias, Marisa! Me alegra mucho que te haya gustado y que hayas podido sacar esas con conclusiones, porque eso da lugar al debate.
      De todo lo que llevo leído hasta ahora (y eso que llevo leído muy poco), lo que más me está impactando es que la línea entre el amor y el terror no se diferencia, es exactamente lo mismo. Para nosotros, el amor y el terror son sentimientos contradictorios, pero en la segunda parte del ensayo daré pruebas y analizaré por qué el temor y el amor son un todo cuando se habla de Dios.
      Y tienes razón, al menos en la religión cristiana hay dos polos completamente opuestos. Uno es Dios en el AT, y otro es ese mismo Dios en el NT. Jesús dice "Yo y el Padre somos uno", pero Cristo es radicalmente distinto a ese Padre; Cristo sería la idea del amor tal cual la conocemos hoy en día y su mensaje es que el que la Iglesia difunde.
      Por supuesto, también analizaré el NT, pero de nuevo nos encontraríamos con dos personalidades distintas del mismo ser divino. A no ser, claro está, que a los dioses jamás se les pueda juzgar como se juzga a los seres humanos. Si eso es así, mis argumentos solo caerán en saco roto.
      Te aviso que el martes ya estará disponible la segunda parte :)

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    2. Gracias, considero que el dios teológico cristiano-católico se puede juzgar desde parámetros humanos, dado que es un reflejo visionario del hombre, un arquetipo mental. En eso también coincido contigo.
      Impaciente para que llegue el martes :)
      Besos

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