El despertar: manual de las madres que no quieren serlo (I)



Reconozco que esta noticia me ha dado la idea para escribir el siguiente ensayo:


¿Habéis leído el artículo? Es fuerte, ¿verdad? Pero no voy a comentar nada sobre este artículo; lo que traigo hoy es el ensayo de una novela que fue tan polémica como la noticia arriba enlazada, que fue escrita en el siglo XIX, y que hablaba sobre la sexualidad femenina y cuestionaba el rol de las mujeres como madres. La novela se titula El despertar, de Kate Chopin, y su importancia reside sobre todo en el profundo viaje que la protagonista hace a través de su mente, redescubriendo una identidad femenina que no tiene nada que ver con la que la sociedad le exige que cumpla. Por supuesto, Edna Pontellier, que así es como se llama, se encuentra prácticamente sola en este devenir de introspección personal. Ella no dice exactamente que se arrepienta de tener hijos, sino que jamás renunciaría a ser quien es por sus hijos. ¿Esta manera de pensar os resulta polémica? Tened en cuenta que Edna vive en una época de la historia en donde el destino de cada ser humano está marcado por Dios; esto quiere decir que la Biblia te dice cómo tienes que actuar, cómo tienes que sentir, y lo que quieres en tu vida, que no es otra cosa que casarte y tener hijos. La explicación es simple, la gente no tiene derecho a decidir lo que hacer con su vida, y en este sentido Edna es una rara avis. Chopin nos dice que Edna ha tenido muchas preguntas sobre sí misma desde que era niña, y lo que es peor, es una mujer que no está preparada para obedecer ciertas normas morales solo porque la Biblia lo diga, o porque es lo que la sociedad espera de ti.

El hecho de que una mujer que es madre diga que nunca renunciaría a su propia identidad por sus hijos, sigue siendo polémico hoy en día

Reconozcámoslo, la figura de la madre en nuestra sociedad es lo más esencial que tenemos desde pequeños. Es la protectora que haría cualquier cosa por nosotros, o al menos, eso es lo que se espera del ángel de la casa, como así se consideraba a las mujeres. Pero pensemos en algo. Puede que las expectativas fijas funcionen bien con una máquina que se puede programar y desprogramar a gusto del usuario, ¿pero con un ser humano? Estamos hablando de uno de los animales más impredecibles que existen en la naturaleza, y algunos dirían que en ese sentido las mujeres ocupan la primera posición. Puede haber factores biológicos, pero no se puede negar el hecho de que tanto la sociedad como la religión, han ido mano a mano a la hora de imponer pautas de comportamiento muy específicas a la gente según su condición (sexo/raza/clase social/edad). Edna es consciente de todo esto, y es por eso que piensa que nadie tiene derecho a decirle cómo debe ser, ni siquiera sus hijos.

Hay otra razón por la cual Edna está tan segura de sus planteamientos, y citas como esta tienen mucho que ver:

"El pájaro que se eleva por encima de la tradición y el prejuicio debe tener alas muy fuertes. Es un espectáculo triste ver a los enclenques amoratados, exhaustos, agitándose de nuevo hacia la tierra".

Estas palabras son pronunciadas por Mademoiselle Reisz, considerada por muchos como una excéntrica, pero con una mente increíblemente lúcida para Edna. Estas palabras influyen mucho a la protagonista, y de ellas podemos sacar dos conclusiones: por un lado, quiere decir que solo los que tienen una mentalidad fuerte pueden sobrevivir en la jungla de la sociedad, como un pájaro con las alas fuertes puede sobrevivir en la jungla de la naturaleza; por otro lado, es muy significativa la comparación del ser humano con el pájaro. Al fin y al cabo, la principal característica del pájaro son las alas, símbolo de libertad, y como dice Mademoiselle Reisz, puedes adivinar lo fuerte que es un pájaro por sus alas.


¿Alas de verdad o de mentira? ¿Qué preferimos tener? ¿Qué es lo que Edna prefiere tener?

Las alas son al pájaro, lo que la identidad es a una persona. Por supuesto que ambas mujeres pueden aprender a ser las madres que la sociedad quiere, a comportarse en sociedad, a hacer feliz a todos los que estén a su alrededor. El problema es que no se aprende a ser uno mismo, simplemente es algo innato. Si Edna escogiera ser la madre y esposa que los demás le dicen que tiene que ser, estaría lista para ser la mascota ideal, el pájaro con alas delicadas que debe vivir en la jaula. Y sin embargo, Edna evoluciona a lo largo de la novela como esa madre que no quiere serlo, pero no porque se arrepienta de tener hijos, sino porque no está dispuesta a ser la madre que los demás quieren que sea.

En la siguiente entrada, seguiré hablando de las particularidades de la conciencia en Edna Pontellier, y cómo eso afecta a su lugar en la sociedad.

Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://queleeriajaneausten.blogspot.com.es/2012/11/el-despertar-y-otros-relatos-de-kate.html

http://www.proyecto-kahlo.com/2015/11/las-madres-no-quisieron-serlo/

http://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/ecoescuela/elobservatorio/2011/09/27/un-robot-que-vuela-como-un-pajaro/

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