El despertar: manual de las madres que no quieren serlo (II)



La mentalidad de Kate Chopin es muy clara: las personas debemos vivir en el  mundo y ser una parte activa de él. La razón por la cual la feminidad, pero sobre todo la maternidad, es tan importante en esta novela es porque la personalidad de Edna Pontellier desafía todas las leyes naturales, o por lo menos lo que se considera como ley natural (mujer recolectora, hombre cazador; aunque hayan pasado ya 10.000 años desde la época de las recolectoras y los cazadores, parece que no somos capaces de superar el pasado). Parece que una posible solución alternativa para sobrevivir en la jungla de la sociedad, es que cada persona desarrolle su propia identidad en cuerpo (sentidos) y en mente (conocimiento). Mens sana in corpore sano. ¿Es así como llegamos a estar completos?

Aunque ya que he sacado el tema de las leyes naturales, vamos a desarrollar un poco más ese tema. En El despertar, hay cierto rechazo contra estas leyes, o más bien, contra las leyes sociales. ¿Qué tipo de persona, no importa si hombre o mujer, prefiere llevar una vida solitaria en vez de casarse y tener hijos? En este sentido, siempre tendemos a buscar un "culpable". Seguro que son personas a las que les ha ido muy mal en el amor, o que no han tenido buenas experiencias en la vida. Si pensamos así, al menos tendremos una excusa para entender el comportamiento de personas como Edna, una excusa razonable para la sabiduría convencional. Pero no, esa no es la situación de Edna.

¿Qué va mal con Edna Pontellier para que abrace la soledad de esta manera?

Mucha gente se sentirá identificada con esto, porque lo cierto es que Edna simplemente siente un profundo alivio en la soledad y la calma que le produce mirar el mar. No hay ningún hecho traumático en su vida, simplemente es alguien que quiere vivir su vida a su manera y en paz. Sin embargo, siempre hay algo que parte por la mitad esos momentos en los que se encuentra en paz consigo misma, y ese factor desestabilizador no es otro que su marido. A pesar de que en la novela de Chopin podemos encontrar varios personajes que encajan a la perfección como antagonistas de Edna, el más importante sin duda es Léonce Pontellier. Él le recuerda cada día que su trabajo para con la familia es ser madre y esposa, exactamente igual que un empleador le recuerda a un empleado cuál es su trabajo. Recordad que hace tan solo unos pocos años, los matrimonios por conveniencia eran ley, así que la comparación entre empleado y empleador no es tan descabellada. El caso es que el contraste entre Léonce y Edna es especialmente significativo porque él, al contrario que su mujer, sí encaja en el papel de padre y esposo que la sociedad espera de él.

La relación entre la pareja hay que interpretarla de esta manera: Edna aún puede huir de la mirada acusadora de sus vecinos, pero no de la sombra de su marido. Léonce cumple las expectativas que se esperan de él porque cumple su rol como proveedor, ofreciéndole una vida muy lujosa a su familia. Al contrario que Edna, él no parece sentir la necesidad de cuestionar las reglas establecidas, ni de preguntarse por qué hace lo que hace. Para él la vida es más simple que todo eso, y por ello no puede entender las preocupaciones personales de Edna; se supone que su mujer no debe tener más preocupaciones que la de cuidar de él y de sus hijos. De esto también podemos sacar una perspectiva muy interesante, porque cada vez que se habla del rol de las mujeres en épocas pasadas, siempre se da a entender que eran ellas las que estaban en clara desventaja comparándolas con los hombres; y yo digo que es muy curioso que roles masculinos como los de Léonce Pontellier (proveer a tu familia, demostrar siempre que dominas la situación, y morir en la guerra si es necesario) se asumen siempre con una facilidad asombrosa, sin ser cuestionados, o sin pensar si es justo o injusto.


El reto que Chopin propone colocando a Edna Pontellier al frente de la rebelión es también un ejemplo de cambio de roles. Los hombres eran tradicionalmente los líderes de la revolución en cualquier campo en el que una revuelta pudiera ser organizada. Pero la rebelión de la protagonista de Chopin es mucho más seria, porque pone en peligro el equilibrio de la familia si decide que las cosas van a cambiar. Por esos motivos, podemos considerar el personaje de Edna Pontellier como uno de los más destacables dentro del desafió hacia los roles de género preestablecidos.

Hoy en día, aún es difícil concluir si eso que llamamos "identidad personal" es algo que reside en la parte más profunda de la mente de una persona, o si se trata de una herramienta para sobrevivir en una sociedad que pocas veces acepta a rebeldes. Sin embargo, gracias a rebeliones como las de Edna, podemos llegar a plantear que hasta la naturaleza puede ser una ley variable, que luchar contra esas leyes puede traerte libertad pero también rechazo, y que solo mediante un profundo análisis de nuestra conciencia podemos llegar a saber quiénes somos, y así lograr vivir un poco más en paz con nosotros mismos.

Canción: My Way - Frank Sinatra


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