El gran Gatsby: el sueño americano (I)



Voy a ser un poco oportunista y voy a aprovechar todo el lío que hay alrededor de Donald Trump, el futuro de EEUU, y el famoso sueño americano, para hablar de una novela que entiende bastante sobre superficialidad, apariencias y patriotismo: El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald.

Hay una cosa que me llama mucho la atención sobre la literatura estadounidense, y es que la mayor parte de historias están dedicadas a ese todopoderoso icono/símbolo/idea abstracta que es el sueño americano. Por supuesto, tened en cuenta que cada vez que se habla de esto, se está hablando de identidad, de logros, de metas, de esperanza por un futuro mejor. Estos bien pueden ser objetivos universales compartido por más países, pero EEUU ha sido la nación que mejor ha sabido convertir esos sueños tan humanos en la marca de identidad de todo un país.

En este contexto, pocas historias son tan representativas para hablar sobre este tema como esta novela, cuyos personajes se encuentran en plena época de "los felices 20" y conocen el poder y el sufrimiento que la persecución de ese sueño americano conlleva. Parte de ese sufrimiento tiene que ver precisamente con la fina línea que separa la realidad del sueño, también tiene que ver con violencia, traición y corrupción; y por supuesto, no puede faltar el estatus social, definido por el estilo de vida de los más ricos y por la importancia del materialismo. Casi pareciera que estuviera hablando de la época actual.

El contexto de la novela se sitúa en los EEUU de los años 20, un período muy próspero para un país que solo pensaba en la diversión tras el final de la Gran Guerra

Dentro de este ambiente, lo que los personajes quieren es fantasear sobre ellos mismos, pensar que tienen el mundo a sus pies para satisfacer su ego, y como habréis adivinado aún sin haber leído la novela, esto ocurre así porque es algo que en su vida real no tienen. Uno de los personajes que encaja a la perfección en esta descripción es el mismo protagonista, Jay Gatsby. Él simboliza punto por punto todo lo que el sueño americano representa: hombre hecho a sí mismo, es exitoso y consigue siempre sus metas, su vida parece estar en un constante estado de progreso que nunca acaba. Pero aquí viene lo importante, porque si Gatsby ha hecho tantos esfuerzos por construir una vida de riqueza y popularidad, ha sido por una sola persona: Daisy Buchanan. En este punto de la historia, la novela se mete de lleno en la cuestión de la identidad personal y la tentación que supone perseguir un sueño que parece inalcanzable. Daisy es el sueño americano de Gatsby, y su riqueza es su recurso para tratar de impresionarla. Así nos damos cuenta de nuevo de que este sueño está basado en el potencial de cada persona para triunfar en la vida, un concepto especialmente importante durante el contexto histórico de la historia.

Jay Gatsby tiene una habilidad especial para equiparar conceptos tan difíciles como el coste con el valor, o cantidad con calidad

Gatsby parece el típico rico excéntrico, pues prepara fiestas para gente que ni conoce ni le interesa conocer, ya que hacer amigos en sí no le interesa. Es incluso posible que todas esas fiestas puedan ser interpretadas como los excesos materialistas, la avaricia, y la búsqueda constante de placer que terminó desintegrando por completo el sueño americano; lo mismo pasa con su cultura, pues es poseedor de una gran librería, pero ni siquiera sabe nada sobre libros. Es lo que hoy en día llamaríamos "postureo". Todas estas actitudes son las que nos hacen pensar que no vive en la realidad que a él le hace feliz, sino en un sueño.

Gatsby el símbolo de EEUU, y Daisy es su sueño americano. La visión de la buena vida que Gatsby tiene en mente, está inspirada en su amor por Daisy. Ella representa la edad de la inocencia, cuando su amor era verdadero y real, un sentimiento que ahora ha muerto porque la superficialidad se hizo más poderosa. En ese sentido, hay que entender que Gatsby está luchando contra sí mismo, simplemente porque está demasiado ciego como para darse cuenta de que Daisy no va a dejar nunca a su familia solo por estar con él.

Aún hay mucho más que decir sobre la vida oculta de esta pareja, y también sobre un personaje fundamental en toda la trama, Nick Carraway.

Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://www.casadellibro.com/libro-el-gran-gatsby/9788433975744/1887616

https://musicadecomedia.wordpress.com/2014/01/16/charleston-el-baile-de-los-felices-anos-20/

http://flavorwire.com/389178/required-reading-list-jay-gatsby

Comentarios

  1. Hola Carolina,
    No he visto la película ni leído el libro, cosa mala, debería hacerlo, es un clásico en ambos formatos. Creo que hay una versión cinematográfica anterior a la película protagonizada por Leonardo DiCaprio. En la primera el actor protagonista es Robert Redford.
    El sueño americano es un icono social, bueno, mucho más que eso, es un estereotipo, incluso se podría considerar un arquetipo moderno de una cultura y un modelo de sociedad en declive, como la norteamericana. Lejos de representar la actual catarsis popular del ciudadano medio de allí, ahora mismo representaría un hándicap, sobre todo, por el historial belicista, la intervención de aparatos de Estado como la CIA (absolutamente impopular), la memoria histórica respecto de actos como los atentados de las Torres Gemelas (siempre habrá un punto de inflexión y un antes y un después de la fecha fatídica, propulsora del proyecto de control global de la población mundial y el llamado terrorismo de Estado), etc. Pero en el contexto que nos ocupa pareciera estar todavía justificado el sueño de país. No había llovido todo lo que tenía que llover después. En dicha etapa, años 20, de crecimiento y desarrollo, de carpe diem hasta la crisis del 29 (otro punto de inflexión histórico que traería repercusiones internacionales) los sueños tenían modelaje y se decoraban a imagen y semejanza de la aristocracia, la burguesía y el Status Quo. Lo soñaba también la gente normal, sin embargo, solo estaban adscritos a ese sueño unos pocos, los pudientes y ricos, unas pocas familias. Pobre Jay Gatsby, presa de su propio sueño individualista. como rey del individualismo, todo queda en un sueño, la realidad es cruel, es otra cosa. Es lo que verdaderamente existe. Me ha encantado la entrada. Estoy muy de acuerdo cuando planteas también el amor entre la pareja como una lucha interior del protagonista. Cuando el amor se vuelve superficial, el sueño se acaba. Haces un gran trabajo.
    Un abrazo :)

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    Respuestas
    1. Hola Marisa :),
      Si te soy sincera, no me gustó demasiado esta novela, incluso me llegó a cansar un poco todo ese exceso de materialismo y banalidad para exponer cómo era la vida de estas personas durante esos años, y sin embargo, lo que siempre me llamó mucho la atención fue su tratamiento de EEUU y el sueño americano.
      Como bien has indicado antes, durante los años 20 aún no había llovido todo lo que quedaba por llover en este país; y sin embargo, pienso que este mito del sueño americano es una manera de compensar la falta de historia del propio país, porque comparándolo con otros países de Europa por ejemplo, EEUU es aún un niño que está creciendo; como país independiente no tiene ni 10 siglos de antigüedad. Eso es algo que ellos mismos reconocen, admiran Europa por su historia, mientras ellos aún están escribiendo la suya.
      Como siempre, me alegra mucho leer tus comentarios al respecto :)
      ¡Un abrazo!

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