Top Girls: (in)solidaridad femenina (I)




"El peor enemigo de una mujer es otra mujer". ¿Cuántas veces habremos oído esta frase a lo largo de nuestra vida? Al igual que otras tantas veces hemos tenido que escuchar lo que se decía de las mujeres y la feminidad en diferentes períodos de la historia, en diferentes clases sociales, e incluso en diferentes escuelas de pensamiento; y en no pocas ocasiones, esas opiniones rozaban lo obsesivo. Mucho se ha hablado de cómo se ha tratado de dejar a la mujer al menos un escalón por debajo del hombre en casi cualquier campo; por lo tanto, lo lógico sería suponer que las mujeres lucharan contra esas injusticias como un equipo con la misma meta. Dicho de otra manera, si la sociedad trata a las mujeres de una manera muy distinta a los hombres tan solo por llevar el cromosoma XX, sería lógico pensar que eso deriva inevitablemente en el desarrollo de un sentimiento de grupo.

Top Girls, escrita por Caryl Churchill en 1982, es una obra de teatro que cuenta la historia de una exitosa mujer de negocios llamada Marlene, quien organiza una reunión con algunas mujeres relevantes de la historia, como la "Papisa" Joan, la exploradora Isabella Bird, o la emperatriz japonesa Lady Nijo, para discutir asuntos relevantes a la feminidad y al papel de las mujeres en la historia. Lo que promete ser una velada intensa, acaba por ser una exposición de por qué los intereses propios y la falta de solidaridad son el peor veneno para ellas como colectivo.

Una de las representaciones de la obra

Antes de ir al análisis de la obra, creo que es importante tener en cuenta algunos datos reales que van a ser muy útiles para entender el tema de este ensayo de una manera más general. Hay una reflexión muy común que dice que la discriminación hacia las mujeres es consecuencia de la opresión patriarcal, y sin embargo, hay ciertos detalles que tienen que servir como punto de referencia: por ejemplo, la población femenina ha superado el 50% de población total durante varios años (al menos en España), los niños reciben las primeras influencias de parte de sus madres y de otras figuras femeninas como las abuelas, por no mencionar que el sistema de educación infantil está supervisado en mayor medida por mujeres. Bien, si recordamos ahora otra célebre frase que dice que la mano que mece la cuna es la que dirige el mundo, entonces la lógica nos dice que las mujeres están a cargo de uno de los procesos más importante de todos: la educación.

Y ahora la pregunta que viene es, ¿entonces cómo es posible que haya tantas mujeres siendo relegadas a una posición subordinada? Simplemente no tiene sentido, pero creo que la respuesta es tan retorcida como la propia obra de Churchill. De lo que hablan estas mujeres es de sus problemas y experiencias, y de cómo han sobrevivido en un mundo que ha sido en muchas ocasiones muy agresivo con ellas. Sorprendentemente, después de toda esa charla sobre la influencia del patriarcado y de cómo las mujeres son discriminadas una y otra vez, resulta que apenas aparecen hombres en toda la obra. La figura masculina no existe, es un fantasma. Entonces, ¿contra quién están luchando?

La I Guerra Mundial trajo consigo el trabajo femenino, pero no se les reconoció su derecho al voto mediante una legislación internacional hasta 1948

Antes de explicar las causas y consecuencias de este comportamiento, volvamos de nuevo a lo que pasaba en épocas pasadas. Es cierto que la educación de los niños estaba a cargo de la madre, pero durante el siglo XIX la identidad de la mujer pertenecía al marido. Frente a la ley, la mujer y el marido eran uno, pero solo el marido imponía las reglas, incluyendo el castigo a cada miembro de la familia si era necesario. Dentro de este contexto, es obvio que las mujeres no tenían demasiadas posibilidades de educar a los niños según sus parámetros de igualdad. ¿Pero qué es lo que pasa ahora? Parece que aún perviven muchas consideraciones sexistas sobre lo que una mujer o un hombre debe ser en la sociedad.

Teniendo esto último en cuenta, y teniendo en cuenta que yo vivo en Occidente ¿acaso es justo seguir echando toda la culpa al sistema patriarcal, cuando hoy en día se supone que todos somos libres para pensar por nosotros mismos, en comparación con lo que sucedía años atrás? Top Girls desde luego es una representación muy útil para hacerse una idea de cuál es el problema. Representaciones que pasaré a comentar en la próxima entrada.

Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://www.bloomsbury.com/uk/top-girls-9781408106037/

http://elkhuntersjournal.com/photorfu/caryl-churchill-top-girls

http://www.larioja.com/culturas/201408/04/trincheras-nombre-mujer-20140804002605-v.html

Comentarios

  1. Interesante reflexión Carolina, espero con interés la continuación.
    Un abrazo :-)

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    1. Hola Javier, gracias por comentar.
      Pues ya te adelanto que el próximo Martes estará lista la segunda parte :)

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  2. Muy interesante. Aunque yo apoyo la tesis del patriarcado como origen o etiología de la desigualdad y opresión hacia las mujeres. Si bien cabría preguntarse por qué o en qué medida sigue o puede seguir influyendo esta figura social, jurídica, legal, política y familiar junto al Estado (creo que ambos organigramas permanecen indisolublemente unidos) es muy cierto lo que planteas acerca del tiempo predeterminado, la época actual, en un mundo globalizado.
    Pero no dejo de pensar en los residuos y en que por mucho que se intenten normalizar situaciones injustas a todos los niveles, la mujer está doblemente oprimida, primero por ser mujer y segundo porque todos lo estamos en la misma cuantía en que no somos los que controlamos el Estado. Llámame radical, Carolina, pero no dejo de pensar en cuántos padres, abuelos, profesores, políticos, oligarcas, son hombres y mandan en instituciones. Estoy muy de acuerdo contigo cuando afirmas que la educación ahora no es como antes y que las madres poseen el control de la atención y tutela de los hijos. Y en otras muchas cosas que planteas en este magnífico ensayo. Sin embargo, pasa igual que en las universidades y la cátedra, los que la difunden y con ella el pensamiento dominante son hombres y también mujeres que no están interesadas desde sus propios elevados cargos en cambiar y transformar el sistema. Paso a leer la segunda parte. Siempre me encanta leer tu desarrollado sentido crítico. Me haces pensar.
    Un abrazo

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    1. Hola Marisa,
      Cuando leí por primera vez esta obra de teatro, lo que más me chocó es que se criticaban mucho las injusticias del sistema patriarcal, pero paradójicamente no había ninguna figura masculina que la representara; es ahí cuando de alguna manera me di cuenta de que quizá, lo patriarcal no tiene por qué necesariamente ir ligado a una figura masculina, o incluso ni siquiera beneficiarla, y eso creo que es algo que se ve mucho más claro en la segunda entrada (como ya has visto) en relación a Mrs Kidd y a un marido al que es fácil hundir la moral si una mujer es ascendida antes que él.
      De hecho, me has dado una idea para preparar con tiempo una entrada que tiene que ver con cuál ha sido realmente el papel que el poder patriarcal le ha dado a los hombres, si han sido todo beneficios, o en cambio ha habido también cierta opresión silenciosa que es casi imposible de detectar por lo normalizada que está. Porque en ese sentido, siempre se habla mucho de las mujeres como víctimas, pero personalmente me cuesta encontrar información que hable sin tapujos sobre los problemas masculinos son caer en banalidades.
      Va a ser sin duda un debate muy interesante.
      Muchas gracias por tus comentarios Marisa, son de gran ayuda para enriquecer el debate :)

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