Perrito bueno, aquí tienes tu hueso (II)



Hace unas semanas publicaba la siguiente entrada en el blog, Top Girls: insolidaridad femenina (I), sobre la obra de teatro de Caryl Churchill y lo importante que era contar con la solidaridad del grupo. Uno de los comentarios que me dejó Marisa Doménech, del blog amigo Nuevo viaje a Ítaca, me inspiró en parte para hacer este artículo sobre la indefensión aprendida. En ese comentario Marisa decía que las mujeres estaban doblemente oprimidas en el mundo, por ser mujeres y porque todos estamos controlados en mayor o menor medida por los poderes del Estado, además de que el pensamiento dominante casi siempre suele ser difundido por hombres (y unas pocas mujeres también) que miran sobre todo por sus intereses. Esa última parte me hizo pensar si eso que llamamos opresión patriarcal no estaría ejerciendo una opresión apenas perceptible sobre los hombres, que se supone que tienen que ser en todo caso los principales beneficiados. ¿Y esto qué tiene que ver con la indefensión aprendida? Tiene que ver con la normalización de una situación que sabes que es estresante y angustiosa para ti, pero la aceptas porque se supone que es algo que no se puede evitar porque no tiene remedio. En lo que concierne al universo masculino, esa situación angustiosa y normalizada es la violencia. Poniéndolo en un contexto más amplio aún: la guerra.


El tuit de arriba es la normalización a la que me refiero, sobre todo porque todos sabemos que los que van a morir a la guerra no son los hijos de los banqueros, ya nos entendemos. Se armó mucha polémica a causa de este mensaje, y la pregunta que me hago es ¿entonces por qué no se arma la misma polémica con cada película sobre la guerra que se estrena? ¿Acaso las películas más taquilleras no alaban también lo glorioso que es morir y matar por una patria que a cambio te da... medallas? ¿Una patria que te ofrece un hermoso reconocimiento póstumo que, por supuesto, no vas a disfrutar? Pensemos algo con objetividad. Las películas sobre la guerra no son objetivas. La mayoría de películas de guerra lo que harán será enseñarte una historia de valor, de coraje, de camaradería, de gloria eterna. Es una pena que se olviden de incluir cosas como estas (aviso que algunas imágenes pueden herir la sensibilidad):




Esto que acabáis de ver se llama fatiga de guerra (shell shock), un trastorno psicológico que alteraba el cuerpo y la mente de los combatientes hasta dejarlos en los estados que habéis visto. Los que tenían suerte se recuperaban; los que no, seguían padeciendo trastornos toda la vida. Seguramente muchos pensaréis que ahora ya no es lo mismo, que ahora la mili no es obligatoria y el que se une al Ejército lo hace de manera voluntaria. Recordad lo que os he dicho antes; no hace falta obligar a nadie a ir a una guerra, solo hace falta que le enseñes lo mucho que te va a honrar tanto a ti como a tu país si estás dispuesto a entrar en un combate del que no sabes si vas a salir vivo o no. Y además, los conflictos de guerra son inevitables, pensar lo contrario es creer que estamos viviendo en un mundo idílico, ¿no es cierto? Bien, pues este es otro ejemplo de la guerra del hombre contra el hombre, de cómo unos pocos hombres hacen creer a una colectividad de hombres (y mujeres) que son unos privilegiados, y que en realidad no tienen nada de lo que quejarse porque en este mundo no se puede aspirar a una paz eterna. Ahí es donde encontramos la indefensión aprendida; o un pensamiento muy iluso por mi parte, que de eso también tengo para regalar. Sea como sea, el truco de tener esclavos felices diciéndoles que son ellos los que tienen el poder es más viejo que la tos.

Para terminar con este ensayo, voy a dejaros un fragmento muy famoso de la película de Stanley Kubrick La chaqueta metálica, sobre la guerra de Vietnam. Kubrick habla precisamente de la institucionalización de la violencia, y en esta escena vemos el efecto que el servicio militar tuvo en muchos jóvenes, algo que se suponía que te iba a enseñar a ser un hombre, pero que lo que hacía era convertirte en algo parecido a una máquina a la que matar le era tan sencillo como mover un objeto de un sitio a otro.


Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://www.unidiversidad.com.ar/historias-no-contadas-de-la-guerra-de-malvinas

http://m.ideal.es/almeria/deportes/juegos-olimpicos/201608/16/polemica-tuit-fascista-ejercito-20160816135804.html

Comentarios

  1. Y así es. Nos creemos libres pero no lo somos en absoluto. No obstante, tampoco creo que estemos preparados para serlo si ello implica el hacer lo que a uno le dé la gana, sea bueno o malo para otros (sobre todo malo). Nos guste o no tenemos que vivir bajo unas reglas porque sin ellas esto sería un caos. El problema es decidir quién ha de poner dichas reglas...

    Muy buen artículo. Saludos.

    Ah, se me olvidaba. Te he nominado para los Liebster Awards. Puedes verlo aquí: http://delacrucetaalstick.blogspot.com.es/2017/01/nominado-los-liebster-awards.html

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    1. Hola Emilio,
      En primer lugar, muchas gracias por comentar, y en segundo lugar, muchas gracias de nuevo por la nominación :)
      Pienso igual, la anarquía no es viable, el ser humano no ha llegado a tal grado de evolución de conciencia como para no necesitar ser dirigido por nadie. Y sin embargo, pienso que cuanta más conciencia tengamos respecto a lo mucho que se nos manipula, más fácil será identificar a personas suficientemente merecedoras de confianza como para dejar que establezcan unas normas que todos tengamos que seguir.
      ¡Un saludo!

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  2. ¡Hola Carolina!
    En primer lugar agradecerte la mención que haces acerca de mi comentario y que hayas nombrado el blog, para mí es un honor que te haya inspirado para hacer el artículo, no podría sentirme más feliz.
    Dicho esto paso a comentar tu análisis que me parece brillante y sumamente enriquecedor. Aportas un enfoque de la indefensión aprendida inteligentemente asociado al tema de la violencia y en particular la guerra con el que estoy absolutamente de acuerdo. Aceptamos ese hecho, que adopta un carácter fundamentalmente masculino, además monopoliza actitudes vitales que fundamentan a otras relacionadas, creo que muchas ideas y proposiciones se basan en la argumentación de que no se puede hacer nada al respecto, por tanto hay que resignarse. A parte del fenómeno popularizado y ampliamente extendido en la sociedad de la normalización de la guerra (se aprende con las costumbres y las modas, por ejemplo viendo películas belicas) también es verdad que existe un clasismo dentro de ella, porque es verdadero cuando dices que las clases altas y la oligarquía, los banqueros, etc, no mandan a sus hijos a la guerra. A los pobres o a la gente de las masas, se la reconoce con una mención gloriosa y voluntarista o se le pone una medalla a cambio de la vida propiamente dicha, la material, la física, quizá la única que tenemos.
    Y luego lo que planteas del engaño como macguffin, es decir, la estrategia de convencer a la mayoría de la población de que poseen el control de sus propias vidas y de su pensamiento para efectuar una manipulación burda pero efectista y reconducirles hacia la defensa y refuerzo de los propios intereses de quienes nos mandan.
    Las imágenes de los vídeos son brutales. ¿Te cuento un secreto? Me has llegado al alma con el análisis y el reflejo práctico que no es más que una consecuencia material de lo que denuncias en la entrada en forma de "Shell shock" o fatiga de guerra.
    Un post que representa un alegato madurado, desarrollado con una perspicacia y una sabiduría propias de una mente analítica como la tuya. Me extiendo mucho, lo sé. Pero no puedo dejar de admirar lo que aquí he podido leer y comprobar asimilando todas las premisas, no solo desde la teoría y el intelecto, sino también desde la práctica porque el colofón a esta maravilla de análisis es que también lo demuestras con hechos. Mi enhorabuena.
    Un abrazo ;-)

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    1. ¡Hola Marisa!
      Me agrada muchísimo leer tus palabras, porque eso significa que al menos hay más personas que están viendo lo mismo que yo (he llegado a pensar que a lo mejor estaba dramatizando demasiado escribiendo este ensayo) Y si te soy sincera, en parte me tranquilizaba pensar eso, porque si al final resulta que es cierto que por medio de películas, promesas de gloria y demás zarandajas puedes hacer que millones de personas vean la guerra como una prueba digna de valor, solo puedes llegar a una penosa conclusión, y es en lo estúpidamente maleable que es la mente humana. Y eso a veces me hace sentir hasta odio hacia las personas.
      No te preocupes en absoluto por la extensión, sabes que me encanta debatir contigo sobre estos temas :)
      Muchísimas gracias por la valoración que has hecho del ensayo ;)
      ¡Un abrazo!

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  3. Habrá de todo: gente convencida que ame su patria, estoy seguro, y otros que simplemente vieran la oportunidad de un sueldo fijo y hayan formado una familia en torno a él. Pienso que las personas y sus motivaciones nunca son tan sencillas como esas palabras tan grandes de als que algunos se llenan la boca: el 'honor', la 'gloria' y todo eso.

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    1. Hola Holden,
      Reconozco que parece que pongo en duda las motivaciones que mueven a tanta gente a defender y a unirse al Ejército y todo lo que eso conlleva, pero realmente no puedo dejar de pensar en todo el entramado de manipulación que hay detrás, porque eso es lo que más me inquieta de todo este asunto, el no saber si la guerra es algo que se puede asimilar de forma natural, o si más bien hacen que lo asimiles y lo aceptes como algo necesario solo porque a unos pocos peces gordos les vienen bien X conflictos armados por X causas.
      Muchas gracias por pasarte y dejar tu opinión ;)
      ¡Un abrazo!

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    2. Son la carne del juego de un general, que decía una canción de Loquillo ;)

      No agradezcas, el placer es mío ^^

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  4. Hola, muy interesante la reflexión. Yo pienso a menudo acerca de la razón por la que en nuestros días tantos muchachos se dedican a jugar a videojuegos de guerra de manera apasionada e incluso con adicción. No creo que sea bueno para su desarrollo intelectual. También por mis estudios clásicos he pensado mucho acerca de la guerra como una herencia de la edad del bronce. Hay guerra porque la venimos arrastrando 3000 años, desde la época en que unos pueblos aniquilaban a otros por pillaje, como medio de subsistencia, para quedarse con su ganado, etc... la piratería o la ley de la selva, son otros nombres que les puedes dar. Da igual que sean civilizados o bárbaros, todos matándose entre sí. Da igual que sea de la época en que una pequeña tribu con un consejo democrático decidía, o que sea de la época en que hay un gran Estado burocrático manipulando. A mí me parece espeluznante toda la historia bélica de la humanidad, de hecho también me parece espeluznante la ley de la selva y los animalitos comiéndose unos a otros.

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    1. Hola Pavitra,
      El decir que la guerra es algo casi instintivo en el ser humano me hace pensar mucho en la evolución humana; es decir, hemos evolucionado lo suficiente para dejar de vivir en cuevas, para crear complejos sistemas de ingeniería, para crear sistemas gubernamentales con los que dirigir el destino de las naciones, y un larguísimo etc... y no hemos sido capaces de abandonar el instinto de querer aniquilar al otro, aunque sea por la razón más absurda del mundo. Somos animales, desde luego, pero si llegamos a la conclusión de que el ser humano se sigue moviendo principalmente por instinto, entonces me preguntó qué sentido tiene haber salido de la cueva.
      Muchas gracias por comentar :)
      ¡Un saludo!

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