En nuestro tiempo: de niño a hombre



Aunque la mayoría de mis ensayos suelen tener una perspectiva fundamentalmente femenina, ya sea por la temática o por la autora, hoy rescato de entre mis lecturas una que se centra en el universo masculino, y si hay un autor de la masculinidad por excelencia es Ernest Hemingway. En nuestro tiempo es una compilación de relatos cortos donde no solo vamos a encontrar detalles biográficos de su vida, sino que además es todo un recorrido por la vida del personaje principal, Nick Adams, desde la infancia hasta la edad adulta, desde que es un niño hasta que se hace hombre. Durante este proceso, se relacionará con multitud de personas, pero si hay algo que se va a percibir fácilmente es que con las mujeres va a tener relaciones ciertamente complicadas.

Al igual que todos los niños, una de las relaciones más emocionales durante su infancia es la que tendrá con su madre, y aún así, durante esa época de su vida Nick estará mucho más interesado en las relaciones homosociales entre hombres, y hay una buena razón por la que eso es así. En el relato llamado Campamento indio, Nick es testigo de cómo el control masculino se impone sobre un acto completamente femenino, como es el de dar a luz. La lección que Nick recibe de esto, es que el protagonismo siempre está enfocado en la figura masculina, y en ese caso era su padre el doctor que se hacía cargo de la situación. La mujer india realmente no tenía un rol, ya que lo único que debía hacer era esperar a que llegara el doctor para que su parto fuera más fácil; es más, tras el parto, el padre y el tío de Nick, que también estaba presente en la cabaña donde sucede la acción, muestran una camaradería entre ellos que refuerza el poder de los espacios homosociales masculinos. Y por si os preguntáis por el marido de la mujer india, sí, él también está en el momento del parto, pero es indio; la masculinidad que aquí se muestra tiene que ver con hombres blancos.

Según algunas biografías, a Hemingway le marcó profundamente el carácter autoritario de su madre

Incluso en el calor del hogar, las relaciones entre hombres y mujeres no eran mucho mejores. En otro relato sobre la infancia de Nick llamado El doctor y la mujer del doctor, la comunicación entre ambos progenitores es nula. Es más, seguramente os hayáis dado cuenta de que el título en sí invisibiliza por completo a la madre de Nick, quien solo se limita a ser la mujer del doctor. No sabemos si ella es muy inteligente, ni lo que tiene que decir, o si es más segura de sí misma que su marido. Desconocemos estos detalles porque dentro del universo masculino que Hemingway crea esto no tiene la más mínima importancia, y no tiene importancia porque según lo que ha aprendido, el pequeño Nick también considera que las mujeres no tienen nada importante que decir. Es por esto por lo que en el relato siempre busca la compañía de su padre por encima de la madre. Este planteamiento que a priori es misógino, puede tener explicación en la infancia de Hemingway, pues no olvidemos que esta serie de relatos bien reflejan la vida del escritor. Crecer viendo cómo su padre era una marioneta en manos de su madre creó en el pequeño Hemingway cierta inseguridad respecto a su virilidad, por tanto, estas historias también deben ser entendidas como una especie de terapia por parte de Hemingway para superar la dependencia hacia su madre. Si la madre es ignorada una y otra vez, no es porque sea inferior ni menos importante, sino porque para el autor es una amenaza a su masculinidad, y por eso Hemingway separa al padre de la madre, porque siente que su libertad es oprimida por ella.

La familia Hemingway al completo

Por supuesto, esta distorsionada visión sobre las relaciones entre hombres y mujeres le acompañará hasta su juventud. Nick llega a tener una novia llamada Marjorie, pero rompe con ella debido a la influencia una vez más de una figura masculina esencial para él, su amigo Bill. Paradójicamente, gracias a las radicales opiniones que éste tiene sobre el matrimonio, las mujeres y la libertad, Nick empieza a darse cuenta de que no ha pensado por sí mismo ni una sola vez. Esto le lleva a considerar que ha estado ignorando durante demasiado tiempo algo fundamental en la vida de cada persona, sin importar si se es hombre o mujer, y es el amor.

Es muy importante considerar esto último como conclusión, porque puede que el final último de Hemingway no fuera afirmar que lo más importante en la vida de un hombre fuera su relación con otros hombres, sino tener buenos referentes masculinos a la hora de crear una identidad propia. Aunque también es posible que esté siendo demasiado optimista respecto a Hemingway, debido a la personalidad tan autodestructiva que siempre le caracterizó y que le llevó a suicidarse en 1961, igual que hizo su padre.

Documental: Biografía Ernest Hemingway


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https://www.nobelprize.org/nobel_prizes/literature/laureates/1954/hemingway-article.html

Comentarios

  1. Hola Carolina,
    Te felicito por este excelente ensayo, un estudio riguroso acerca de la influencia de rol de la autoridad materna sobre la educación de los hijos varones y sobre la pareja. Eso que Freud y el Psicoanálisis llaman las madres castrantes y que está en algunos aspectos de la sexualidad infantil relacionado con el complejo de castración. Cómo no, ya sabes que lo comento desde esta perspectiva por mi afinidad con la teoría psicoanalítica. ¿No te extraña, verdad?, jajaja. Pues mira, para el Psicoanálisis una madre castrante es aquella que de manera inconsciente anula la autoridad del padre y ejerce una influencia negativa sobre la educación de los hijos. Si tenemos en cuenta que el apego y el amor por la madre durante las primeras fases de la sexualidad infantil, en este sentido y atendiendo a este proceso, traen consigo que el día de mañana muchos niños que se han sentido oprimidos desde la autoridad materna es natural que puedan desarrollar una tendencia hacia la homosexualidad o la negación hacia la mujer. Así se puede entender que el propio Hemingway presente cierta inseguridad respecto de la virilidad. Y me gusta mucho que lo expliques desde el punto de vista que le otorga el escritor, como un mecanismo terapéutico con el que trata de defender su masculinidad. Entiendo que no significa ni mucho menos una manifestación de misoginia o un síntoma de tosco machismo.
    Me ha encantado el punto de vista y cómo lo desmenuzas. Hay mucho del campo de la psicología que puede aplicarse a la literatura de este autor y a este libro en concreto. Me ha parecido un análisis brillante y así te lo he marcado en las reacciones.
    Un abrazo ;-)

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    1. Hola Marisa,
      Ya te estaba echando de menos por el blog :)
      Es que lo importante aquí no es lo que escribe, sino las razones que le llevan a ello, y muchos autores como Hemingway han sido etiquetados de machistas, racistas o xenófobos porque ha trascendido más el qué que el por qué.
      Como bien dices, la sombra de Freud es alargada, las personas que más van a influir en nuestra vida desde la infancia son los padres, y en este caso tengo que decir que Hemingway lo puso fácil, porque si investigas aspectos de su infancia y a eso le añades el tratamiento que le da a la figura materna en estas historias, no es difícil deducir que estaba tratando de revelarse contra la autoridad materna omitiéndola por completo.
      Muchas gracias por tu comentario, siempre dan lugar a debates muy interesantes y analíticos ;)
      ¡Un abrazo!

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  2. No conocía mucho sobre Hemingway y lo poco que sabía sobre él tampoco era de fuentes muy fiables, ya sabes machista y misógino. Por ello me ha parecido muy interesante tu ensayo en el que das porqués y llegas hasta el fondo para explicar cosas que no son blanco o negro, quiero decir que uno no es solo lo que es, hay muchas cosas que influyen y definen una forma de ser.

    Un saludo.

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    1. Hola María,
      Es muy fácil dejarnos llevar por las emociones y criticar negativamente algo en el momento en que vemos algo que no nos gusta nada, cuando la realidad es que hay muy pocas cosas que no tengan un trasfondo que nos ayude a entender esos porqués.
      Muchas gracias por pasarte a comentar ;)

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  3. Aunque pueda no parcerlo, la sociedad americana en lq que nació Hemingway era un matriarcado y lo es hoy en día,aunque quizás en menor grado, en el que la esposa controla los destinos de la familia. Más en una época en que las relaciones sociales eran, en su práctica totalidad, endógenas al no existir medios de comunicación lo sificientemente desarrollados que permitieran el intercambio de idéas con la suficiente agilidad, por lo que se veían limitadas a la familia y a la población que que vivían. En esta situación, si una mente libre y agil como la de Hemingway tropieza con una madre excesivamente dominante, más preocupada por la formas que por el amor a sus hijos, es lógico que se produzca un rechazo hacia la figura materna y por extensión a las mujeres educadas como ella que condicione sus relaciones con el sexo femenino, por lo que su obra está teñida de ese grito de rebeldía inconsciente.
    Muy bien llevado el post.
    Un abrazo :-)

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    1. Hola Javier,
      Lo que los niños vean en su entorno familiar lo es todo, y tenemos multitud de ejemplos en los que esos traumas se liberan por medio de la literatura; a decir verdad, este conjunto de relatos es lo único que he leído de Hemingway (ni siquiera he leído su obra más famosa) y solo con esto he podido llegar a comprender lo que él sintió de niño sin juzgarle, comprender que autores como Hemingway tienen mucha más historia que lo que sus palabras dicen a simple de vista.
      Muchas gracias por tu valoración :)
      ¡Un abrazo!

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  4. Por lo que he leído acerca de este señor, debió ser una fiera durante su vida. Lástima de ser tan autodestructivo. Sus obras, dicho sea de paso, me parecen estupendas... al menos las que he leído, claro, y en especial 'Adiós a las armas'.

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    1. Y en parte, ese espíritu autodestructivo marcó sus obras en mucho sentido; como una vez dijo una profesora (no sé si muy acertadamente o no), las historias tristes siempre son las más intensas e interesantes.
      Gracias por comentar, Holden :)
      ¡Un abrazo!

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