La ciudad sin judíos: el libro que predijo el holocausto (I)



El ensayo de hoy versa sobre cómo una sátira es convertida en tragedia por la crudeza de la realidad, y cómo los escritores son, irremediablemente, la voz de la sociedad. Hugo Bettauer probablemente no imaginaba que La ciudad sin judíos era una predicción (muy optimista) de lo que estaba a punto de pasar en Europa. Esta novela cuenta la historia de los estragos que supone para la Viena de los años 20 la expulsión de todos los judíos, de las consecuencias que eso acarreará para todos, y de cómo un joven judío llamado Leo Strakosh usa su ingenio para tratar de recuperar su vida en su ciudad natal, y sobre todo, para poder casarse con su prometida.

Vayamos primero al contexto histórico durante el cual Bettauer escribió su historia. La guerra austrohúngara de 1914 supuso un punto de inflexión tanto en la historia europea como en la austriaca, lo que provocó no solo miles de inválidos y desempleados en las calles, sino un auge de ideologías extremas. Hasta 1922, justo cuando Bettauer publica su libro, podemos resumir la historia de Austria en desórdenes sociales, inestabilidad política, fluctuaciones en el cambio de moneda, recortes en gasto públicos, reducción de empleo, y enfrentamientos entre socialcristianos y socialistas. Como podréis ver, no hay nada que nos resulte familiar. Dentro de este caos económico y social, había una minoría que, de una manera u otra, parecía no tener ningún problema para subsistir mientras el resto de la población se hundía en la miseria, y esa minoría eran los judíos.

Viñeta antisemita de los años 20

Antes dije que Bettauer escribió una sátira sobre la situación en Austria respecto a los judíos, y en una sátira convierte el por qué del odio hacia ellos: usureros, ambiciosos, conspiradores, tiranos, pero sobre todo, brillantes y poderosos. De hecho, hubo ciertos momentos en los que se podría considerar que el autor pecaba de prepotente al calificar a los judíos como superiores en prácticamente cualquier ámbito de la vida vienesa, ya fuera ámbito económico o cultural, pero bajo una lectura aguda no es difícil llegar a la conclusión de que las paradojas que el autor usa respecto a los judíos no tienen más ánimo que parodiar los clichés (ciertos o no) que sobre ellos recaían, y que como Bettauer predijo, les llevarían a la penosa condición de apestados. Y sin embargo, parece que el autor escondía un buen as debajo de la manga:

"Con su enorme agudeza intelectual, con su sentido cosmopolita desligado de toda tradición, con su elegancia gatuna, su relampagueante rapidez de captación, con sus capacidades agudizadas por una opresión milenaria, nos han derrotado, se han constituido en señores y se han apoderado de toda nuestra vida económica, intelectual, y cultural."

Estas son palabras dichas por el canciller que deseaba imponer la ley anti-judía, un hombre que bien podía haber sido el Hitler austriaco. ¿Pero acaso Hitler diría que los judíos eran tan inteligentes, cosmopolitas, rápidos, y agudos que había que expulsarlos inmediatamente del país? El nazi que se atreviera a decir tal cosa hubiera sido acusado de simpatizante judío al momento. No olvidemos que lo que se promulgaba durante la época nazi era la inferioridad del pueblo judío respecto a la raza aria, uno de los motivos principales por los que los campos de concentración fueron preparados.


Estas eran las bases del nazismo sobre la raza

Con la cita antes mencionada, Bettauer está siendo muy sagaz con lo que según él consideraba que era el verdadero motivo del antisemitismo, y es la envidia. En el libro nos vamos a encontrar que los judíos eran los periodistas más hábiles y perspicaces, que el poderío cultural de Austria estaba en sus manos, y que la riqueza que el país en general disfrutaba era gracias a su talento para las finanzas. Aquí nos podemos plantear entonces dos preguntas: ¿estaba siendo Bettauer prepotente respecto a su propia condición de judío, o simplemente mostraba lo que no se podía confesar en voz alta? Son solo dos interrogantes, pero son demasiado complejos como para figurarse cuál era la intención del autor mostrando el antisemitismo de esta manera. Solo una cosa es cierta, y es que lo único que Bettauer podía ganar publicando un libro así en un ambiente abiertamente hostil contra el judío eran persecuciones, con lo que podemos concluir que no necesitó acudir a la memoria histórica para denunciar lo que él consideraba un trato degradante por parte de la sociedad, sino que simplemente escribía la información del ambiente en el que vivía.

En la segunda parte hablaré sobre el efecto que tuvo la ley anti-judía en toda Austria, y de cómo Leo Strakosh se convierte, casi sin quererlo, en el ejemplo de una de las acusaciones más extendidas contra los judíos: conspirador.

Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
https://www.libreriaalberti.com/libros/la-ciudad-sin-judios/9788437635989/

https://es.pinterest.com/chrvosco/history-people-and-ideas/

https://pt.slideshare.net/charela01/hitler-y-el-nazismo

Comentarios

  1. Hola Carolina.
    El problema del antisemitismo viene de muy antiguo, desde la diáspora del año 135 dC. cuando el emperador Adriano derotó a los judíos y acabó con su independencia y les prohibió vivir allí. Con el advenimiento del cristianismo y el islam fueron perseguidos por su rechazo a los profetas, se les prohibió poseer tierras y entrar en el ejército, por lo que debieron dedicarse al comercio y la usura, únicas actividades que les eran permitidas, así como a la medicina. Su aislamiento para conservar sus costumbres y religión y su prosperdad material les convirtieron en el perfecto civo expiatorio en una sociedad dominada por la superstición. El fin de la Gran Guerra con la derrota de Alemania y el desmenbramiento y enormes compensaciones a pagar a los aliados que le impuso el tratado de Versalles y que la arruinaron, crearon las condiciones perfectas para la persecución de aquellos que por su nivel cultural y económico "menos perdieron".
    En su libro Hugo Bettauer, plantea un posible futuro que puede darse, basado en las condiciones dadas en aquel tiempo y que desgraciadamente, se produjo de forma mucho más brutal de la que el pudo prever.
    Muy bien desarrollado el tema.
    Un abrazo :-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Javier,
      Esa es una de las cosas que más me llama la atención sobre la historia judía; daba igual lo que hicieran, daba igual que se vieran obligados a subsistir por medio del comercio porque no se les permitía vivir de otra manera, siempre serían los enemigos, o mejor dicho, los eternos perseguidos de la historia. No hay más que ver lo que La Biblia nos cuenta sobre la historia israelita al respecto.
      Muchas gracias por aportar más detalles, son muy valiosos como datos históricos para tener un contexto mucho más amplio ;)
      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  2. Muy interesante. Lo cierto que me has hecho pensar en los supervivientes del Holocausto de Polonia. Alguno tuve ocasión de conocer, sobre todo cuando era más pequeña. Recuerdo un caso, el de una mujer judía que logró escaparse de Polonia con su marido. Eran ya viejitos y vivían en Barcelona. Y lo que más recuerdo de ella es que era muy clasista y además hablaba siempre muy mal de los judíos. Algo que nunca entendí.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Domnina,
      Lo que comentas al respecto de esa mujer judía es algo extraño, pero a la vez no lo es. No nos cabe en la cabeza que un judío pueda ser antisemita, pero creo que si se escarba un poco en la psicología, es rabia por haber nacido bajo una condición que le está haciendo sufrir, y por eso la ataca en vez de defenderla, porque cree que así va con el bando fuerte de la sociedad y el daño será menor para él/ella. Creo que es el mismo mecanismo de defensa que se activa en los homosexuales homófobos o en las mujeres misóginas.
      Muchas gracias por pasarte a comentar ;)
      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  3. No sé por qué pero este ensayo me ha traído un recuerdo de niñez sobre el que me gusta reflexionar de vez en cuandl: Cuando tenía once o doce añps años, en clase de religión hablamos sobreJudaísmo vs. Cristianismo, nosotros defendiamos la idea de que estaban equivocados... Entonces la profesora que, por cierto, era religiosa, dijo: "Sin embargo son el pueblo elegido de Dios y así lo saben. mirad las múltiples ocasiones en las que su cultura y su pueblo ha sido amenazados, sin embargo han sabido resistir" Imagino que lo he recordado porque mencionas el orgullo y la visión de un pueblo que, es cierto que no siempre lo ha tenido fácil, pero que ha sabido salir reforzado de todas las situaciones.

    Un saludo y feliz semana

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola María,
      Ese es otro de los grandes enigmas de la religión: si los elegidos de Dios son los judíos, pero en cambio a partir de la venida de Cristo (representación de Dios en la tierra) surge el cristianismo, ¿qué función tuvieron/tienen realmente tanto Cristo como la nueva religión si los judíos iban a seguir siendo los predilectos? ¿No sería más fácil que todos nos convirtiéramos al judaísmo para formar parte de los elegidos?
      De hecho los judíos han vivido la misma historia constantemente, su liberación de Egipto y posterior asentamiento en Canaán según la Biblia, bien se podría comparar a la liberación del holocausto tomando como nueva tierra prometida los EEUU.
      Muchas gracias por comentar, feliz semana también para ti ;)
      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  4. ¡Hola Carolina!
    La propaganda antisemita tiene un enfoque que la mayor parte de veces no está hecho explícito pero que en el transfondo esconde motivos políticos y economicistas. Ahora incluso en la actualidad es el caldo de cultivo de ataques (algunos provienen de la izquierda, inclusive), como que son enemigos sionistas, relacionando a toda una cultura de gran raigambre histórico-religiosa con la invasión a Palestina, de la cual la mayoría de los sectores profesionales, económicos y culturales no tienen que ver, sino que es el Estado de israel en colaboración con los EEUU quien ha elaborado un proyecto intervencionista para quedarse con el territorio y puntos en confrontación como la Franja de Gaza, super cualitativos en recursos. Aquí la demonización hacia el pueblo judío se cogería la parte por el todo poniendo a la cabeza a grupos de personas inocentes que no pueden tomar decisiones de Estado, no todos los judíos son sionistas y enemigos.

    Otro factor que hace proclive la demonización actual es la diversificación y repoblación en diferentes países de los judíos, una cultura itinerante. Eso también influye porque no es una cultura compactada en un Estado estable sino en un largo conflicto de décadas. Y no lo han provocado las personas de la calle sino el gobierno.

    El Holocausto se produjo en un intento por parte del Nacionalsocialismo de reunificar a la burguesía alemana pero necesitaban una excusa convincente que pudiera ser aceptada a nivel popular por las masas de Alemania alcanzando también a los obreros alemanes y austríacos. La excusa perfecta tomó como nódulo central la superioridad de la raza aria. Y cualquier cosa que conviertas en el centro de la ideología se convierte en una certeza falseada pero efectista. El verdadero motivo de la segregación, expulsión y del holocausto judío fue ideológico y geoestratégico. Además, no olvidemos que les expropiaron bienes, tierras y propiedades, así como el saldo de sus cuentas en los principales bancos alemanes.

    El libro es un vaticinio, una mirada puesta en las minorías y en el poder de intervención de las principales potencias para establecer una nuevo reordenamiento del mundo. Me llama la atención que se hiciera en 1920, período de entreguerras de las dos guerras mundiales. Pero no olvidemos que el proyecto de reunificación de Alemania, Hitler ya lo estaba gestando. Coincido contigo que Bettauer solo le puso voz a lo que se iba construyendo. Fue un transmisor, no un traidor judío ni un conspirador, aunque insisto, ni le conocía ni he leído el libro. Pero por lo que parece deducirse de tus palabras puede ser una víctima mediática.

    Un ensayo magistral. Me ha gustado mucho cómo lo planteas y baste a modo de ejemplo observar cómo es algo intrínseco al poder esos deseos de repartirse la carnaza entre los principales gestores, no me extraña que incluso pudieran utilizar esta información como palanca de ideas o métodología afín. Muy pero que muy acertado tu punto de vista. Como a veces me ocurre, me extiendo mucho en los comentarios, jeje.
    Un abrazo ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Marisa,
      Genial que hayas hecho un comentario tan extenso y tan centrado el la historia, como también hizo Javier, porque eso ayuda mucho a entender el contexto general de una manera más concreta en base a hechos objetivos.

      Uno de los factores que más ha ayudado a demonizar a los judíos en general es el hecho de que el poder capitalista esté en sus manos de forma mayoritaria, como son los bancos y las corporaciones; pero es exactamente lo que ha explicado al final del primer párrafo: no todos los judíos viven en la opulencia, no todos son banqueros, no todos son sionistas, no todos son enemigos (no hay más que comprobar cuál fue el porcentaje de judíos ricos que murieron en los campos de exterminio frente a los pobres)

      Esta es una de las cosas que más me llamaron la atención sobre esta novela, que todas las críticas hacia ellos siempre apuntan al lado económico y a su capacidad para producir dinero, lo que se tradujo en rabia al considerar que no estaban usando la honestidad como valor principal para ganarse la vida, aunque ahí ya nos estaríamos metiendo en el conflicto cristiano-judío, y que Bettauer interpretó (creo que acertadamente) como envidia. Y no olvidemos que el contexto de la obra son los años 20.

      Un placer que escribas comentarios extensos ;) da mucho lugar para el debate. Muchas gracias por tan valiosa aportación.

      ¡Un abrazo!

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Fausto, de Goethe: conociendo el Sturm und Drang (II)

Hablemos de la generación burbuja

Preguntas que debes hacerte sobre el Deuteronomio (I)

Premio Liebster Award: ¿y ahora qué digo?