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Mostrando entradas de abril, 2017

La habitación de Jacob: lo incomprensible de un ideal (II)

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Parte de la magia que tiene esta novela de 1922 es que los pasajes de monólogos internos son mayoría frente a la pura narración, algo que te puede hacer odiarla y amarla a partes iguales. Y sin embargo, aún sabiendo el lío en el que me metía tratando de analizar esta novela debido a su complejidad, siempre hay un detalle, una palabra clave que te hace entenderlo todo (o casi), y mi palabra clave en este caso fue Grecia, porque fue a partir del viaje que Jacob hizo a este país cuando por fin empecé a entender lo que este personaje representaba de verdad en toda la historia.
Cuando pensamos en Grecia, generalmente nos viene a la cabeza la Grecia clásica, la de los grandes filósofos de la historia, la del arte, la de la cultura en general. Podríamos decir que pensamos en Grecia como un ideal de magnificencia, aunque jamás hayamos estado allí, aunque jamás hayamos vivido en la época que todos los libros de historia ensalzan. Podríamos decir que nos han educado en una ilusión, como la misma…

Preguntas que debes hacerte sobre el libro de Josué

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Con el libro de Josué marcamos un antes y un después respecto al Pentateuco, pues ahora nos desligamos de la Torá judía y damos inicio a la serie de libros llamada Profetas anteriores, siendo este libro el que la encabeza. Como su propio nombre indica, los hechos que aquí se narran están presentados desde una perspectiva profética, y lo que es aún más importante, que lo que en el Pentateuco había sido una promesa, encuentra aquí su realización. Este libro debe su título al nuevo líder que Dios elige para los israelitas tras la muerte de Moisés, el que culminará la conquista de Canaán, pero tened en cuenta que cuando hablo de conquista no me refiero a la de los israelitas, pues la conquista es llevada a cabo por Dios. Lo que la Biblia nos explica es lo siguiente: la posesión de la tierra prometida es un don del Señor a su pueblo, no es una "conquista" que el pueblo pueda atribuir a sus propios méritos, pues a ellos solos les toca obedecer la orden de Dios. Por lo tanto, las m…

La habitación de Jacob: lo incomprensible de un ideal (I)

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Llevo más de 90 entradas publicadas en el blog, y la mayoría de ensayos abarcan temáticas muy distintas, algunos son más complejos que otros, pero nunca me había pasado lo que me ha pasado con esta novela de Virginia Woolf, y es que tengo la sensación de que no he entendido nada. La habitación de Jacob es un complejo laberinto literario mediante el cual vamos a conocer a una persona no a través de sus acciones, o sus palabras, sino a través de las opiniones y recuerdos que los demás tienen de él. Dentro de todo ese parloteo, de idas y venidas de pensamientos y viejas memorias que se entremezclan, se encuentra Jacob, protagonista de una historia de la que es difícil resumir un argumento posible; no obstante, si existiera una definición para esta novela sería la de una historia desestructurada estructurada (valga la redundancia) en torno a una ausencia. ¿Cómo se puede describir una ausencia sin caer en la absoluta confusión?

Reconozco que pocas veces leo los análisis en torno a las obras…

La ciudad sin judíos: el libro que predijo el holocausto (III)

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Si pensamos en antisemitismo, lo primero que nos viene a la cabeza es la historia de la Segunda Guerra Mundial y el ascenso de Hitler al poder, pero la persecución hacia los judíos tiene mucha más historia. En primer lugar, los cristianos jamás asumieron que los judíos no aceptaran a Cristo como Mesías, lo que les valió ser acusados de cometer crímenes contra el cristianismo, además de ser expulsados de varias regiones europeas, sufrir la prohibición de tener tierras en propiedad, y recluirles en barrios marginales cuando no quedaba otra más que dejarles establecerse. Lo que la historia nos cuenta es que los judíos eran culpables de todo y de nada al mismo tiempo; es decir, si eran ricos, entonces eran usureros, y si eran pobres, entonces eran parásitos. Y no hay que olvidar que una de las acusaciones más extendidas era la de adueñarse de la economía de los países. ¿Solución? Quitarles las tierras. ¿Solución de los judíos? Dedicarse al comercio, con lo que volvían a ganar dinero, y vu…