La habitación de Jacob: lo incomprensible de un ideal (II)



Parte de la magia que tiene esta novela de 1922 es que los pasajes de monólogos internos son mayoría frente a la pura narración, algo que te puede hacer odiarla y amarla a partes iguales. Y sin embargo, aún sabiendo el lío en el que me metía tratando de analizar esta novela debido a su complejidad, siempre hay un detalle, una palabra clave que te hace entenderlo todo (o casi), y mi palabra clave en este caso fue Grecia, porque fue a partir del viaje que Jacob hizo a este país cuando por fin empecé a entender lo que este personaje representaba de verdad en toda la historia.

Cuando pensamos en Grecia, generalmente nos viene a la cabeza la Grecia clásica, la de los grandes filósofos de la historia, la del arte, la de la cultura en general. Podríamos decir que pensamos en Grecia como un ideal de magnificencia, aunque jamás hayamos estado allí, aunque jamás hayamos vivido en la época que todos los libros de historia ensalzan. Podríamos decir que nos han educado en una ilusión, como la misma Virginia Woolf dice precisamente al respecto de Grecia.
Pero ahora veamos qué le escribía Jacob a su amigo Bonamy sobre este país:

"Tengo la intención de volver a Grecia cada año mientras viva. Es la única oportunidad que veo de protegerme de la civilización."

Estas palabras le causan una gran aprensión a Bonamy porque, según su punto de vista, el estilo de Jacob es ir siempre a lo definido, a lo que es racional y concreto, y Grecia es puro idealismo, idealismo histórico. Ahora, teniendo en cuenta lo que dice Jacob y lo que su amigo piensa de él, resulta bastante paradójico que una persona con un estilo concreto, racional y definido no empiece a definirse (y nunca mejor dicho) ante el lector como un personaje con personalidad propia hasta que no hace este viaje a Grecia; recordad que lo que conocemos de Jacob hasta ahora ha sido por boca de otros. Entonces ¿qué relación hay entre Jacob y Grecia? O mejor dicho ¿qué relación hay entre Jacob y el idealismo? Si en el libro se da a entender que Grecia es una ilusión, o un ideal, y nosotros no conocemos a Jacob como persona a partir de su viaje, solo nos cabe pensar que la novela nos ha estado dando una idea de quién era Jacob, pero no era algo real, era un conjunto de ideas y opiniones mezcladas; de la misma manera en la que idealizamos el período de la Grecia clásica gracias a los libros de historia (período histórico que nadie ha vivido), también dibujamos en nuestra cabeza el ideal de un personaje enigmático que nosotros solo conocemos gracias a las palabras de otros (pero no llegamos a conocerle por él mismo).


También sería un ideal que nos imaginemos la habitación de Jacob como un remanso de orden, y al final sea algo parecido a lo que sale en la foto

Lo dicho anteriormente cobra más sentido aún cuando descubrimos cómo es la habitación de Jacob realmente, algo que no nos es mostrado hasta el último capítulo. La fotografía de arriba os puede dar una idea aproximada de lo que nos vamos a encontrar, pero si preferís descubrir por vosotros mismos la explicación a esto, os recomiendo que paséis a leer directamente el último párrafo. Ahora sí, vamos allá con la cita que describe cómo es la habitación de Jacob:

"Indiferencia es lo que se respira en el aire de una habitación vacía, que solo hincha las cortinas; las flores en el jarrón se mueven. Una fibra de la butaca de mimbre cruje, aunque no hay nadie sentado en ella."

Esto es lo que ha sido la vida de Jacob la mayor parte del tiempo: indiferencia. Esto es solo un pequeño extracto, porque lo que también nos vamos a encontrar nada más entrar en la habitación es desorden, y el desorden implica falta de definición, lo que una vez más resulta muy paradójico cuando Bonamy ha descrito a su amigo como una persona definida. Jacob, por tanto, es un ideal, es nada y a la vez es todo. Como dice el subtítulo de la entrada, los ideales no se pueden comprender porque es algo que habita más en el mundo de la ilusión que en el de la razón; es por esto que los ideales no se comprenden ni se razonan, solo se viven y se sienten.

No me gustaría concluir este ensayo sin incluir una de mis citas favoritas de la novela, una que tiene lugar durante una velada entre varias personas, y que refleja perfectamente uno de los dardos que Woolf lanza a la sociedad de la charlatanería donde todos hablan, pero nadie comunica nada:

"No hay nada como el silencio -dijo con firmeza-. En una noche como esta se pueden oír veinte sonidos diferentes, sin contar con sus voces."




Curiosidades que hay que saber:


- La habitación de Jacob es en realidad una compilación de ideas surgidas a partir de una serie de relatos cortos que la autora publicó bajo el título de Monday or Tuesday; esta novela vendría a ser la unión de todas esas ideas.

- Virginia Woolf se inspiró en su hermano Thoby, muerto a la edad de 25 años a causa de fiebres tifoideas, para el personaje de Jacob Flanders.

- Conocemos a Jacob gracias a las voces de otras personas en la novela; prácticamente la totalidad de esas voces corresponden a mujeres, con excepción de Bonamy.

- La novela empieza y acaba con las palabras de la misma persona: Betty Flanders, la madre de Jacob, lo que implica un ciclo centrado en la figura materna.

- En 1922, además de La habitación de Jacob, también se publica La tierra baldía, de T. S. Eliot, y Ulises, de James Joyce; los tres autores serán considerados como ineptos e incoherentes por la crítica.

- La edición original del libro de 1922 tenía en portada una ilustración de Vanessa Bell, hermana de Virginia.

Programa de radio: Letras íntimas


Voz grabada de Virginia Woolf


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Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://diarium.usal.es/vanesaalonso/grecia/

http://www.comedycentral.co.uk/real-life/articles/14-things-everyone-regrets-doing-at-uni

http://www.skywaspink.com/toda-literatura-juego-cuarto-propio-virginia-woolf/



Comentarios

  1. Todas las cosas que me han venido a la cabeza mientras leía darían para varios comentarios. Sin embargo me quedo con una pregunta: no somos todos un ideal de otros? Somos lo que somos, pero la imagen que otros tiene define retazos de nuestra forma de ser o de actuar. Y en realidad cada uno de nosotros es también como esa habitación, un poco de la idea que otros se han formado, pero de forma más caótica. Habrá quien nos defina como buenos, otros como interesados, otros como inteligentes, otros como impulsivos... Seguro que todas las descripciones tienen un porqué, pero sería imposible tratar esas definiciones como compartimentos aislados, se mezclan, se unen, algunos estarán enterrados, de otros habrá pinceladas por aquí y por allá...

    Excelente análisis como siempre. Sin duda me apunto el título.

    Un abrazo

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    1. Hola María,
      La pregunta que planteas es muy interesante, porque por un lado reafirma el topicazo de que nadie nos conoce mejor que nosotros mismos, y por otro lado me ha hecho pensar dónde quedarían entones las ideas sobre la reputación, las apariencias, o simplemente la imagen que la sociedad tiene de nosotros, porque estos tres últimos puntos que he mencionado no tendrían sentido de no ser porque son los demás quienes les dan sentido, no nosotros mismos como individuos. Dicho de otra manera, y para seguir con el ejemplo del libro, nosotros ya somos habitaciones amuebladas, algunas más ordenadas que otras, pero a través de los ojos de los demás nos convertimos en ideales, porque por muchos muebles que quieran comprar para nuestra habitación (mente), al final su colocación solo la vamos a definir nosotros.
      Muchas gracias por dejar tu opinión, aquí es muy valorada ; )
      ¡Un abrazo!

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    2. La verdad es que pensé que reputación o apariencias están relacionadas con salones, con espacios concurridos... No con una habitación. Cuantos tienen acceso a la habitación? Un espacio personal y privado. A las visitas y amigos se les invita a zonas comunes, incluso personas muy cercanas tienen poco acceso a esta zona porque es el espacio en el que se está/se es, no es necesario mostrarse de forma diferente a como realmente se es.

      Un tema muy interesante, sin duda.

      Saludos.

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    3. Tú misma lo has dicho. Los salones para las reuniones sociales versus la habitación propia donde no le tienes que rendir cuentas a nadie. Gracias a estas metáforas resulta mucho más fácil entender cómo funcionamos en sociedad, cómo funcionamos cuando podemos estar con nosotros mismos, y lo que es más importante, entender la diferencia entre lo que los demás piensan que somos, y lo que nosotros sabemos sobre nosotros mismos

      Un abrazo ;)

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  2. Me da la sensación que éste es un libro muy sensitivo. No es extraño en Virginia Wolf respecto de lo poco que he leído de ella. Lo caracteriza casi todo a través de lo sugerido, también su escritura denota cierto carácter introspectivo cuando describe a los personajes. Es como si quisiera que fuésemos los lectores quienes nos apercibiéramos de sus principales rasgos. Suele interiorizarlos mucho.
    Y paradójico. Porque ya encontramos dos paradojas, la de la que el personaje de Jacob es en realidad un elemento referido de lo que hablan los demás de él y que parece redimensionarse y definirse, concretarse, solo a partir de su visita a Grecia. Y la paradoja de su habitación. Falta de orden cuando él mismo es descrito por su amigo como una persona definida. Wolf parece jugar con nuestra conciencia, con la psiquis y lo voluble de las creencias. Aparte de la crítica a la superficialidad de los comentarios y los juicios de valor ajenos, esto es lo que más interpreto de esta obra. Y no faltan motivos para interesarse por ella si a uno le gusta conocer lo subterfugio, aquello que no se ve a simple vista.
    Me ha encantado tu análisis de los personajes. Un ensayo-reseña que en esta segunda parte deja más clara la intención de la autora al escribir el libro. Excelente.
    Un abrazo, Carolina ;-)

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    1. Tengo que decir que cuando terminé de leer el libro estaba muy perdida; tenía algunas pistas sobre su mensaje, pero armar un puzzle que fuera comprensible se me hacía cuesta arriba. No fue hasta que empecé a escribir el ensayo cuando empecé a entender cada vez más y más cosas; así que sí, tienes razón cuando dices que es una obra profundamente sensitiva, porque hasta que no empiezas a "sentirla" por ti misma (en mi caso ha sido a través de la escritura) la sensación que vas a tener es que has estado perdiendo el tiempo con algo que no tiene sentido. Pero lo tiene con creces.

      Muchas gracias por tu opinión :)

      ¡Un abrazo!

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