Incidentes en la vida de una joven esclava: cuestión de raza y sexo (II)


Según la narración de Harriet Jacobs, la Señora Flint, aparte de ser más joven que su marido, también era mucho menos experimentada y lo suficientemente inocente como para caer también en las manipulaciones del Señor Flint. Es por esto por lo que no puede evitar sentir celos en vez de empatía hacia sus esclavas, porque considera que su marido no está haciendo nada malo. La personalidad de la Señora Flint es el patetismo de la sumisión, porque a pesar de que es humillada repetidas veces por su marido cada vez que le es infiel con diferentes esclavas, ella sigue actuando como si fueran ellas las únicas que deben ser culpadas, especialmente Jacobs. Sin embargo, no es difícil suponer que lo que ella teme es que su honor y dignidad sean puestos en tela de juicio; en su mente no puede concebir por qué su marido prefiere acostarse con "seres inferiores" (esclavas) en vez de con ella. Bien, ahora vais a ver que el autoengaño hace maravillas: lo que hace esta mujer es creerse que su esclava tiene total control sobre su sexualidad, así que para evitar pensar que ella solo representa un segundo plato para su marido, prefiere aliviarse odiando a Jacobs por ser una "roba-maridos". Hay una cosa en este punto que conviene recordar, y es que durante el siglo XIX se suponía que las mujeres blancas eran virtuosas y puras, mientras que las mujeres negras eran todo lo contrario. Ellas eran consideradas el tipo de mujer amoral, siempre dispuestas a satisfacer la lujuria de sus amos, así que mientras la Señora Flint odia a Jacobs por celos, Jacobs también la detesta a ella por el trato que recibe. Aún así, Jacobs es bastante certera a la hora de demostrar la dualidad en la que su ama vive entre fortaleza y debilidad, entre el poder y la ausencia de él:

"La Señora Flint no tenía poder para supervisar los asuntos domésticos, pero sus tragaderas eran tan grandes que podía sentarse en su silla y ver a una mujer siendo azotada hasta que la sangre brotara de cada herida de la carne." 




Por un lado, la ama asume su pasividad no rebelándose contra un sistema que no solo no detiene la crueldad contra los esclavos, sino que relega a las mujeres a que solo sean madres y amas de casa; por otro lado, ella asume las agresiones racistas porque no lo considera algo malo. Es decir, mientras que para esclavas como Jacobs soportar la crueldad del sistema es parte de su día a día, para las mujeres blancas esta división por cuestión de raza era un planteamiento normal. No obstante, esa falta de personalidad de la Señora Flint para enfrentarse directamente a su marido es la misma imagen de la mujer sumisa que es consciente de su falta de poder, y Jacobs es consciente de que este último punto está presente en la manera de ser de su ama:

"Se lamentaba como una mártir, pero era incapaz de sentirse igual por la condición indefensa, y de vergüenza y miseria en la que su esclava se encontraba."

Esta cita se corresponde al momento en el que su ama le pregunta lo que ha pasado entre su marido y ella. Este momento es especialmente intenso porque Jacobs destaca mucho la vulnerabilidad de la Señora Flint, pues es ella la que se siente como una víctima sin poder la mayor parte del tiempo. Dicho de otra forma, en la mente de la Señora Flint ella es la mártir de todo el drama, mientras que Jacobs y su marido parecen estar compinchados entre ellos para hacerla sufrir. Encontré esta parte del todo interesante porque se produce una inversión de roles: la ama es la víctima, la esclava es la verdugo, pero viéndolo de manera objetiva, ambas han sido manipuladas y emocionalmente torturadas por el mismo hombre.


Si habéis visto "12 años de esclavitud", probablemente esta relación entre Harriet Jacobs y su ama os recuerde a la de la película

El hecho de que la Señora Flint le pregunte directamente a Jacobs por la relación entre ella y su marido, puede denotar que lo que pretende es adoptar la imagen de la mujer abnegada y sufrida que según la religión toda mujer que se considere virtuosa debe ser, y precisamente por esto se muestra tan obsesionada por esta relación entre ambos, porque es algo que la hace sufrir. Es posible que no solo obtenga alivio a partir del odio hacia Jacobs, sino que de alguna manera asume que ser una mujer de Dios implica cierto grado de sufrimiento, y debido al hecho de que no puede descargar su furia contra su marido, la esclava siempre será el objetivo más fácil.

Me creo que estoy escribiendo más un manual de psicología del odio que un ensayo literario; sea como sea, aún se me han quedado algunos puntos que quiero comentar, pero eso será en la próxima parte.

Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
https://es.wikipedia.org/wiki/Harriet_Jacobs

https://twitter.com/subversivos_/status/516032092246114305

http://www.indiewire.com/2013/10/sarah-paulson-explains-how-she-played-a-sad-alienated-racist-opposite-michael-fassbender-in-12-years-a-slave-33860/

Comentarios

  1. Hola Carolina.

    Hace un tiempo encontré la versión en castellano de un tomo, el 2º concretamente de "Historia Natural del Jénero Humno" de J.J.Virey (Dr. en medicina de la Facultad de París, socio numerario de la Real Academia de Madicina de París, Profesor de Historia natural en el Real Ateneo de París, etc.) publicada en año 1835, que comienza así:

    QUINTA CASTA
    De los negros

    "...Es mas propenso á los achaques de los sentidos que á las puras contemplaciones del espíritu; toda su existencia se cifra en los impulsos de sus apetitos corporales;... Su intelijencia no es por lo comun tan gallarda como la de los blancos,... y su conformación se aproxima un tanto a la del orangután..."

    Si estas eran las convicciones de la ciencia de la época, ¿que se puede esperar de los pensamientos y acciones del resto de la sociedad?

    Muy buena continuación del ensayo, te felicito.

    Un abrazo :-)

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    Respuestas
    1. Hola Javier,

      Muchas gracias por ese aporte, porque viene a reforzar todo lo dicho en el ensayo sobre el trato a los esclavos; y además, esto me hace pensar otra cosa, y es la cantidad de barbaridades que se han asumido como ciertas solo porque una autoridad, en este caso la ciencia, así lo decía.

      Un abrazo ;)

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