El expolio de Poynton: ¿quién quiere casarse con mi hijo? (I)


Mi honestidad me obliga a confesar que cualquiera que haya hecho clic en este enlace pensando que voy a hablar sobre el programa de TV, puede retirarse si lo desea, aunque no niego que lo que voy a comentar al respecto de este libro sea digno de salir en un programa: mujer que no soporta a su futura nuera se alía con una jovencita manejable para manipular a su hijo entre las dos, y así salvar el patrimonio de una mansión de Poynton, Inglaterra. Este sería el resumen de esta novela de Henry James, donde todo gira en torno a la posesión de una mansión familiar llena de reliquias.

El personaje que más va a destacar sin duda, por lo menos para mí, es Adela Gereth, la madre-"villana" de la historia, tremendamente arrogante pero a la vez muy inteligente, con capacidad suficiente como para manipular a dos personas a la vez. Lo cierto es que no hace falta adelantar mucho en el libro para darse cuenta de que Mrs Gereth es una mujer a la que la apariencia le importa mucho, y especialmente, le gusta sentirse ganadora en los conflictos. Con esta descripción, nos podemos imaginar que Mrs. Gereth es una especie de faraona egipcia que siempre consigue imponer su voluntad, y de hecho, gracias a algunas descripciones que el autor hace sobre la mansión y la relación que esta mujer ha tenido con ella, se llega muy fácilmente a la conclusión de que ese dominio en Poynton es como si fuera el imperio personal de Adela Gereth, un lugar que ha sido toda su vida, un lugar demasiado importante como para dejarlo en herencia en manos de cualquiera.

Para que os hagáis una idea de cómo sería el imperio de Poynton

¿Y cómo va a conseguir Mrs Gereth seguir teniendo la mansión de Poynton bajo su dominio, si va a ser dada en herencia a su hijo Owen y a su futura mujer? Pues haciendo que Owen se fije en Fleda Vetch, una joven muy inocente que ve en Mrs Gereth una figura casi maternal. Teniendo en cuenta la relación entre ambas, no se puede evitar sentir cierta lástima hacia Fleda y rabia hacia Mrs Gereth, porque llega un momento en el que los ideales de Fleda se mimetizan con los de su amiga simplemente por demostrarle fidelidad y lealtad, no porque le importe la riqueza y el lujo de Poynton. De hecho, cuando por fin se da cuenta de que Mrs Gereth la ve como una garantía para seguir controlando la mansión, su reacción no puede ser más evidente:

"- Tú me sustituirás, tu cuidarías de las cosas, eres tú quien debe ocupar ese puesto - prosiguió austeramente - ¡Contigo aquí, sí, contigo, creo que por fin descansaría en mi tumba!
Se lanzó al cuello de Fleda y, ante aquella evidencia, Fleda se zafó de ella, terriblemente avergonzada y prorrumpiendo en lágrimas que no podían explicarse aunque sí tal vez entenderse."

En realidad, es una pena que Mrs Gereth encaje mejor en el personaje de manipuladora sin escrúpulos que en el de heroína, porque lo cierto es que hay motivos por los que podría ser la clásica heroína de novela. En primer lugar, se rebela contra la costumbre inglesa que relegaba a la madre viuda a la desaparición, y en segundo lugar, ella parece ser la única persona que de verdad se esfuerza por evitar que los recuerdos del pasado que habitan en la mansión de Poynton desaparezcan.


Hay un momento en la novela en donde Fleda identifica a Mrs Gereth como si fuera Atlas sosteniendo el peso del mundo; es decir, Adela Gereth sosteniendo el peso de salvar la mansión de Poynton

En resumidas cuentas, Mrs Gereth podría haber sido la heroína de la historia, pero sus delirios de grandeza y su envidia la convierten en una mujer atormentada y entrometida, pero no en una rebelde; delirios de grandeza, porque desea ser admirada por lo que tiene y ser el centro de atención, y envidia, porque convierte en su diana a todo aquel que sienta que puede hacerla sombra, como es Mona Brigstock, la futura mujer de su hijo.

Tras el fragmento que he citado más arriba, lo más lógico hubiera sido que Fleda se hubiera apartado al instante del lado de la que creía su amiga, y sin embargo sigue adelante con el plan. ¿Por qué? Porque ahora ya no es tanto la fidelidad a Mrs Gereth la razón que la lleva a seguir ahí, sino los encuentros y conversaciones con Owen que hacen que nazcan en ella nuevos sentimientos. En la siguiente parte seguiré hablando de Fleda, Owen, y el futuro de la mansión de Poynton.

Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
https://www.goodreads.com/book/show/193772.The_Spoils_of_Poynton_by_Henry_James_Fiction_Literary

http://www.mantex.co.uk/2011/05/02/the-spoils-of-poynton/

http://sobregrecia.com/2009/08/09/atlas-el-titan-condenado/

Comentarios

  1. Esta es una relación a cuatro, marcadamente territorial, alineada con los conflictos de intereses sociales y de dominio de la influencia particular y de los roles, más bien, veo yo. Me encanta que lo analices desde el marco de las necesidades y la posición en el tablero de cada uno de los personajes, y no desde motivaciones humanistas. Porque aclara mucho más el sentido de la obra. Después de leer esta reseña estoy convencida de que estamos en presencia de un libro digno de ser tenido en cuenta y que enseña cómo los giros sistémicos en las relaciones familiares son en realidad en esa época oportunidades para susbistir y adaptarse a la vida, dentro de las limitaciones históricas, especialmente, las que sufrían las mujeres. Me ha encantado la reseña.
    Un abrazo, Carolina.

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    Respuestas
    1. Hola Marisa,

      Exactamente, creo que Henry James empleó mucha psicología a la hora de escribir esta novela , porque no son tan importantes los tesoros que esa mansión tiene, como las carencias y necesidades personales que los personajes tienen y que les lleva a poner la mansión como centro de todo conflicto, porque la casa simboliza los aspectos de la mente.

      Muchas gracias por tu apreciación Marisa, siempre es muy motivador para mí leer tus opiniones al respecto ;)

      ¡Un abrazo!

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