Naturaleza muerta (II)





Frankenstein será la novela que marque el primer paso en la desconexión de la humanidad con la naturaleza, pues ahora la vida se puede crear de manera artificial. Con la ecocrítica en mente, ya percibimos aquí una crisis medioambiental en la que el hombre cree ser lo suficientemente sabio y poderoso como para controlar los elementos naturales, como los truenos usados por el doctor Frankenstein para dar vida a la criatura, con las desastrosas consecuencias que eso conllevará. Comparando Arcadia con Frankenstein, podemos decir que hemos pasado de adorar la naturaleza y estar en armonía con ella, a anteponer el deseo de controlarla por medio de tecnología avanzada; mientras Sidney recuperaba viejos mitos greco-romanos para describir su idea de paraíso natural, Shelley nos mostraba lo arrogante que una persona podía ser cuanto más conocimiento tecnológico tenía. Dicho de otro modo y siguiendo el hilo de esta obra literaria, cuanto más avanzada es la mente humana en cuestión de progreso, menos empatía parece haber hacia el entorno natural. Y sin embargo, hay algo que no va a cambiar respecto a la obra de Sidney, y es que los elementos naturales van a seguir teniendo "estados de ánimo", pero ya no transmitirán la misma sensación de paz y armonía, sino sensación de furia y rabia. 

Elementos naturales como las tormentas están constantemente asociadas al entorno de la novela

Haciendo un poco de memoria, en el ensayo que había hecho sobre Frankenstein había hablado de que la lluvia que nunca cesaba tenía mucho que ver con la ausencia del útero materno. Ahora recordad lo que había dicho en la primera parte de este ensayo al respecto de asociar inconscientemente la lluvia con el llanto, los truenos con la furia; esas son las emociones de la naturaleza en Frankesntein, rabia y tristeza de ver los ataques que la mano humana está perpetrando contra ella. Y sin embargo, hay un elemento en la historia que nos hace pensar que esa conexión no se ha roto definitivamente, y es que los estados de ánimo de los personajes se asemejan al temporal, pues no es casualidad que cada vez que que la criatura se siente deprimida la lluvia caiga con más fuerza que nunca, o que las palabras más repetidas para describir la naturaleza (oscura, gris, lluviosa, solitaria) fueran casualmente las mismas que se usan para describir el estado de ánimo de todos los personajes, por no mencionar los lugares que ellos mismos eligen cuando quieren refugiarse de todo lo que acontece a su alrededor: parajes naturales solitarios donde la presencia humana es muy reducida. De nuevo, se trata de buscar una sensación de tranquilidad y armonía, por pequeña que sea, en la naturaleza.

Volvamos a recordar lo que dije en la primera parte, cuando Sydney describía que las rojas se sonrojaban y los cielos sonreían porque experimentaban felicidad. ¿Sienten lo mismo en el entorno de Frankenstein?"Las frías estrellas brillan burlonamente y los árboles desnudos agitan sus ramas sobre mí". Shelley nos dice que las estrellas son burlonas, y esas ramas que se agitan sobre la persona que hay debajo resulta algo más amenazador que tranquilizador, teniendo en cuenta que la naturaleza en esta novela es siniestra, como corresponde a una historia de terror. Aún así, y como he mencionado antes, la criatura busca la paz en parajes solitarios, y en uno de esos parajes termina la historia, lo que no deja de ser curioso si tenemos en cuenta que lo que la criatura estuvo buscando durante todo el tiempo era compañía humana.

Aquí es donde termina (o empieza) todo

Dicho esto, ahora quiero reflexionar sobre el final de la novela, así que la persona que quiera evitar el spoiler puede pasar a leer el siguiente párrafo directamente. Sabemos que la desconexión con la naturaleza comenzó cuando un solo ser humano fue capaz de crear vida de forma artificial, pero el producto de ese experimento le fue devuelto a la naturaleza de nuevo, como si estuviera reclamando aquello que le pertenece, en esta ocasión, en el fondo de las aguas. En realidad, el final de la criatura es abierto, porque en realidad no sabemos a ciencia cierta si se ahogó o llegó a sobrevivir, pero dentro de estas dos hipótesis tenemos la oportunidad de saber si la desconexión con la naturaleza aumentará, o si por el contrario, todo será restaurado de nuevo. Si la criatura muere, significará que la naturaleza habrá encontrado su pequeña "venganza" por el daño sufrido, pues es la victoria de la ecología sobre cualquier modificación hecha por el hombre; no olvidemos que desde el punto de vista de la ecología, la criatura representa las consecuencias de usar la tecnología para intentar modificar las leyes naturales. En cambio, si la criatura sobrevive, la vida artificial habrá encontrado su sitio en el mundo, desplazando así a la naturaleza primigenia.

Seguramente en este punto muchos os estaréis preguntando qué relación tiene esta obra de Mary Shelley con la teoría ecocrítica, porque si bien es cierto que es muy fácil relacionar Arcadia con la temática ecológica tan solo por su argumento pastoral, es un poco complicado encontrar análisis de Frankenstein donde la naturaleza sea tratada como la piedra angular de su argumento. Durante la segunda ola de la ecocrítica (década de los 90), empezaron a tomar fuerza los conceptos de discurso tóxico y justicia medioambiental, los cuales explicaban que la degradación de los emplazamientos naturales se debía, entre otras cosas, a una serie de productos creados por el hombre para sacar provecho personal; un ejemplo de esos productos serían los pesticidas, pero luego también englobarían desastres mundiales, tanto para la humanidad como para la naturaleza, que fueron provocados por el ser humano, como el reactor de Chernobyl o las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki. Resumiendo, lo que une a la segunda ola de la ecocrítica con Frankenstein es que ambos tocan la problemática medioambiental desde una perspectiva intelectual, es decir, en este punto el ser humano es consciente de que es el primer responsable de la destrucción de la naturaleza, pero también es consciente de que en su mano está la solución para revertir este proceso. Y por supuesto, no nos olvidemos de la importancia del contexto histórico de la novela: así como dije que Arcadia bien podía reflejar la necesidad de las personas del siglo XVI por escapar del dominio feudal relacionándose con la naturaleza por motivaciones que no fueran económicas, creo que  Frankenstein también habla de ese miedo que algunos empezaron a sentir en pleno apogeo de la revolución industrial por si las máquinas llegaban a sustituir al hombre, o dicho de otra manera, que la tecnología superara a la propia naturaleza humana.

Estamos a punto de llegar a la tercera y última fase de este viaje por la ecocrítica, y el punto final lo va a poner una novela del siglo XX cuya adaptación cinematográfica la superó en fama; pista: perteneciente al cyberpunk (subgénero de la ciencia ficción).

Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://losleotardosverdes.blogspot.com.es/2015/10/resena-frankenstein-mary-w-shelley.html

https://www.pinterest.es/pin/308918855668274716/

https://imm0rtal-st0ck.deviantart.com/art/Dark-Waters-62894628

Comentarios

Entradas populares de este blog

Fausto, de Goethe: conociendo el Sturm und Drang (II)

Preguntas que debes hacerte sobre el libro de Josué

Preguntas que debes hacerte sobre el Éxodo (II)

El cuento del rechazo hacia la desinformación