El retrato de Dorian Gray: ese cuadro somos todos (I)



De esta novela se han hecho multitud de análisis... que ni siquiera he leído, sobre todo porque prefiero sacar conclusiones por mí misma, pero una de las más populares es sin duda la que dice que el argumento trata sobre un pacto con el diablo a través del cuadro para mantener la eterna juventud. A raíz de leer un poco sobre la biografía de Oscar Wilde, y tras acabar de leer la novela, llegué a una conclusión que me convenció incluso más que la de la influencia diabólica, y es que el retrato representa ni más ni menos que los trapos sucios que todos tenemos guardados en casa, y que por vergüenza al qué dirán tratamos de esconder de las miradas ajenas a toda costa. De hecho, no hay más que leer las palabras que hacen estallar un detonante en la mente del joven Gray que le hacen ver la vida de una manera distinta a cómo lo venía haciendo hasta ahora:

"El único medio de ahuyentar una tentación es ceder a ella. Resistirla es hacer que nuestra alma crezca enfermiza deseando las cosas que se ha prohibido a sí misma, con el deseo de lo que una ley monstruosa ha hecho monstruoso e ilegal."

Para ahuyentar una tentación, lo mejor es caer en ella; esto es lo que yo llamo una terapia de choque en toda regla. Estas palabras son las que Dorian Gray escucha mientras su amigo Basil le está haciendo su famoso retrato, y el autor de estas palabras es Lord Henry, probablemente el hombre que más influya sobre la personalidad de Gray y al que yo identificaría con ese diablo que le susurra a su joven amigo al oído para que se deje llevar por las tentaciones, mientras que Basil, por contra, sería el ángel que también le susurra para intentar evitar eso mismo. En la mente de Gray, Henry le hace descubrir que lo que desea de verdad es entregarse al hedonismo, la búsqueda de la belleza por la belleza, el placer por el placer, pues esa es la virtud que hay en la juventud, la infinita capacidad para experimentar y sentir emociones, y no importa que eso conlleve habladurías de los demás, porque si hay algo peor que ser el tema de las conversaciones, es no serlo en absoluto, como dice Lord Henry.


Los Dorian Gray de nuestra época; si leeis el libro desde una perspectiva objetiva, os daréis cuenta de que la comparación no es ninguna broma

Como supongo que os ha parecido muy chocante la comparación que acabo de hacer (y tenéis razón, es chocante) ¿qué tal si os digo que a falta de enseñar músculos, lo que Gray enseñaba era el cuadro? O mejor aún ¿qué tal si os digo que Basil identificaba a Gray como un objeto de exposición nada más acabar su obra?:

"Bien; en cuanto esté usted seco, será usted barnizado, enmarcado y enviado a su casa. Entonces podrá usted hacer lo que quiera con usted mismo."

Al principio parece que le está hablando al cuadro en vez de a la persona real que tiene delante, pero para Basil, Dorian Gray ya se ha convertido en un objeto, en ese cuadro específicamente, y esto lo dice justo cuando el joven ya se ha decidido (gracias a la palabrería de su amigo Henry) a vivir la vida loca. Desde mi punto de vista, esto viene a demostrar que a partir de ahora ese retrato serán los trapos sucios personales de Gray; es decir, el cuadro y Gray son uno, pero mientras que el Gray de carne y hueso es atractivo y apuesto, el Gray del retrato adquiere un aspecto cada vez más horrible a medida que la "inmoralidad" del de carne y hueso va en aumento. He puesto "inmoralidad" entre comillas porque, a pesar de que la conducta de Gray se vuelve del todo detestable para conseguir lo que el quiere, esa inmoralidad no se refiere tanto al personaje, sino a la sociedad. Una de las cosas que Oscar Wilde decía es que no existían libros morales e inmorales, sino libros buenos y malos, y a él le tocó lidiar con la fuerte represión de su época tanto por las cosas que escribía como por la vida que llevaba, que no encajaba precisamente con la moralidad de la sociedad.


Al ser un hombre de mundo, Wilde sabía perfectamente que todos tenían muertos en el armario, de ahí la idea de que fuera un cuadro escondido en lo más profundo de la casa el que reflejara todos los vicios y pecados del dueño

Pero ahora, dejando a un lado que esta novela fue escrita en el siglo XIX y la perspectiva no es la misma, hoy en día ya no nos resulta tan escandaloso que un Dorian Gray lleve la vida que quiera llevar, pegándose las fiestas que quiera, teniendo cuantos amantes quiera... de no ser porque iba dejando demasiados muertos por el camino, literalmente hablando. La primera de esas víctimas, y probablemente la más dramática, fue la actriz Sibila Vane, y lo curioso de la relación que ambos mantienen es que Gray la trata como Basil le trata a él, como un objeto de arte al que admirar y que los demás admiraran también. De hecho, lo que más le gustaba a Gray de ella es que nunca fuera Sibila Vane, sino que cada noche fuera una mujer distinta según el personaje que le tocara interpretar; mención aparte merece el dato que cuando Gray la vio actuar por primera vez fue en el papel de Julieta, la joven de Verona que acaba muerta por amor. Resumiendo, lo que a Dorian le interesa es el arte, no la mujer en sí, le gusta lo artificial porque la realidad le parece demasiado vulgar y espantosa; la sociedad que le rodea en general le parece espantosa. Bien, fue precisamente tras cobrarse su primera víctima cuando la visión de su propio retrato se le hace tan repugnante que tiene que cubrirlo tras un ancho biombo; es ahí cuando Dorian Gray empieza a sentir el peso y la vergüenza de sus propios actos.

Y este no es el final, aún quedan más cosas por contar acerca de Dorian Gray y de los que le rodean.

Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://mestasediciones.com/el-retrato-de-dorian-gray-de-oscar-wilde-novedad-2015

http://www.que.es/television/201506191636-tronistas-pretendientes-myhyv-cobran-entre.html

https://www.oscarwildenyc.com/about/

Comentarios

  1. No recuerdo dónde, pero la idea de que la obra trata sobre los muertos en el armario no es la primera vez que la leo y creo que es una lectura muy próxima a la que el autor quería reflejar, después de todo, no todos aspiramos a la belleza, pero todos tenemos cosas que no queremos que se sepan y que ocultamos al resto, a veces, simpletemente tapándolas, otras haciendo de esos trapos sucios la base sobre la que crear una personalidad tan diferente que haga que cualquier rastro "feo" se desvanezca.

    Excelente análisis! Un abrazo

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    1. Hola María,

      Esta es la segunda vez que leo el libro, y la primera vez me fijé mucho más en el tema místico del pacto con el diablo antes que en el punto más realista, que sería el de la moralidad vs inmoralidad, y aunque por lo que he leído sobre Wilde me parece que en ocasiones tenía ciertas incoherencias respecto a su concepto de moralidad, creo que supo criticar de una manera muy hábil a la sociedad de su época tomando como metáfora el retrato.

      Muchas gracias por pasar a comentar ;)

      ¡Un abrazo!

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  2. Hola Carolina:

    Como de costumbre en tus ensayos pones el dedo en la llaga, (en este caso ya el título resume la raíz del problema) en efecto Dorian Grey somos todos en mayor o menor grado y si no nos comportamos como él es por temor al "que dirán" y este temor, que no ha variado a lo largo de los tiempos ya que para desarrollar nuestra vida precisamos de la aceptación social, nos hace mostrar a los demás una imagen (que nosotros creemos será mejor aceptada) diferente de lo que somos en realidad.

    Un abrazo :-)

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    1. Hola Javier,

      Esta interpretación me resulta del todo interesante porque hace que te llegues a identificar algo más con Dorian Gray, un personaje que en apariencia es casi descrito como un semi-dios, alejado de toda similitud con una persona de a pie, y sin embargo, es esa vergüenza que a veces siente lo que le hace más humano y cercano, porque las apariencias le preocupan tanto como a cualquiera.

      Muchas gracias por tu comentario ;)

      ¡Un abrazo!


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  3. Hola Carolina,
    Conociendo el perfil real de Gray en la obra, podemos hacernos una idea bastante verosímil de sus intenciones. De hecho, el cuadro parece ser todo lo más aproximado a una rigurosa declaración de intenciones, aunque solapada por la moralidad de la época, como muy bien describes y analizas. No lo consideraría desde ese punto de vista una crítica social hacia la época que le tocó vivir de Wilde. Porque, en definitiva, los apegos al hedonismo y al sibaritismo no son tan antagónicos con la normalidad y la frecuencia con que se nos aparecen hoy en día. Un reflejo del autor también lo son sus propias obras, si bien, ligadas al contexto histórico, porque suele haber una componente determinista en ello, en contraposición a una práctica a contracorriente. Este puede ser el caso del escritor. Para la época, un libro nada convencional. Puede que incluso escandaloso. En una sociedad clasista y victoriana. Quizá fuese de ello de lo que quería huir el personaje, un reflejo de las ambiciones y proyectos de Wilde, precursor y propulsor del "arte por el arte" y el esteticismo. El juicio por sodomita le marcaría y le obligaría a cumplir pena injustamente. Me interesa cómo era Wilde precisamente porque su vida también fue a contracorriente de lo que propugnaba, como filosófo anarquista. Nos encontramos con anomalías en la vida real que no se reflejan en las obras aunque éstas intentan sobresalir de la mediocridad por muchas razones y en muchos aspectos.
    Este libro también lo considero a contracorriente y entraña una cierta filosofía, pero muy lejos de abogar por la superficialidad. Como muy bien dices, creo que es una forma poco ortodoxa de esconder la crueldad de la miseria social y la realidad circundante, escudándose en la belleza, la superficialidad de lo fácil y banal y la estética de los valores. A poco que la sociedad hermética reprimiera los instintos y las pasiones como forma de control político.
    Estoy muy de acuerdo con tu brillante análisis, solo que he añadido algo más de mi personal opinión. Pero considero que aciertas de pleno cuando planteas el problema del individuo objeto. Y la comparativa que estableces cuando describes los músculos y el aspecto de los hombres guapos de ambiente con el cuadro y la forma en que se desvirtúa la pintura en contraposición a la mejora del aspecto de Dorian Gray. Creo que el personaje se desdobla en una lucha interna, me parece acertado los personajes del angel y el demonio confidentes. Me encantó leerte. Creo que volveré a releer el libro gracias a tí y a este ensayo. Genial. Ese cuadro somos todos. Nunca mejor dicho.
    Un abrazo

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    1. Hola Marisa,

      No te quepa la menor duda que la novela fue muy escandalosa para su época, pero como dije en un comentario de Bloguers, hay algo en la personalidad del autor al respecto del tema de la moralidad y la inmoralidad que me hace pensar que Wilde pudo ser contradictorio en este sentido. Si en esta novela quiere criticar la rígida moralidad de la época en la que le tocó vivir, y entendiendo moralidad como conjunto de normas a seguir que nos parecen buenas ¿no estaría él criticando a la sociedad porque la conducta de esa sociedad a él le parece inmoral? Es decir, ni siquiera él podría escapar del todo de los juicios de valor en ese sentido, por no mencionar que al final de sus días se convirtió al catolicismo.

      En realidad, puede que ese sea el encanto de Oscar Wilde, que incluso dentro de su crítica hay contradicción, como si se estuviera burlando de todo el mundo. Por cierto, la fotografía de los hombres con el torso desnudo es del programa Mujeres y Hombre y Viceversa, un programa con el que creo que Wilde disfrutaría enormemente. Igual que hice con "El expolio de Poynton", si la gente se diera cuenta de la cantidad de similitudes que guardan los clásicos de la literatura con los programas de tv que todo el mundo dice despreciar, creo que no volverían a idealizar a ninguno de estos personajes literarios... o idealizarían estos programas, quién sabe...

      Se echaba de menos tu participación en el blog, Marisa ;)

      Tus comentarios siempre serán muy bienvenidos

      ¡Un abrazo!

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