Preguntas que debes hacerte sobre el segundo libro de Samuel (II)


Ya hemos visto en la primera parte algunos aspectos de la vida de David que nos hace cuestionar hasta qué punto este rey fue ejemplo de bondad y rectitud, pero hay un episodio que desde mi punto de vista es bastante oscuro, ya no solo por lo que se intuye, sino porque además el texto no aclara nada al respecto y lo deja todo a la libre interpretación. Ese episodio al que me refiero tiene que ver con el momento en el que David conoce a Betsabé, su futura mujer y la que sería madre de Salomón. Al verla por primera vez, el rey se queda tan prendado de ella que ordena a unos mensajeros que la lleven a su presencia cuanto antes para acostarse con ella, y una vez satisfechos sus deseos sexuales deja que ella vuelva a su casa. El texto no aclara si fue víctima o cómplice de David (ella estaba casada), y ciertamente, dejar este suceso en la ambigüedad nos puede llevar a la especulación de una posible violación dentro de la genealogía de Jesús, ya que Betsabé queda embarazada tras este primer encuentro y David ordena matar a su marido; además, hay que recordar también que la voluntad de las mujeres no era algo que se tomara muy en cuenta. ¿Quiere esto decir que es total y absolutamente imprescindible que no haya habido episodios violentos dentro de la línea familiar que daría origen al salvador de la humanidad según el cristianismo? Bueno, resulta que uno de los castigos que Dios envió a David por su comportamiento fue precisamente que la violencia jamás se apartara de su familia, con lo cual este punto ya estaba ciertamente perdido, pero lo que da que pensar es que Dios hubiera decidido favorecer hasta el final a un hombre cuya conducta distaba mucho ser ser la más adecuada en términos de respeto por los derechos humanos. Lo que la Biblia nos dice es que Dios conduce el curso de los acontecimientos conforme a sus designios, pero no por ello los personajes del relato quedan privados de su responsabilidad en cuanto a sus actos. El problema, sin embargo, es que nunca parecen quedar claros los límites entre el poder de Dios y la responsabilidad del hombre; recordemos si no el famoso episodio de Dios haciendo que el faraón de Egipto se pusiera terco para no liberar a los israelitas de la esclavitud.

Dios envió al profeta Natán para reprender a David por su actitud

Lo cierto es que hay detalles bastante inexplicables en la vida de David. Uno de esos detalles tiene que ver, por ejemplo, con su odio y su trato cruel hacia el pueblo moabita siendo él mismo descendiente de una mujer de esta región, o la crueldad que demostró tener también hacia sus concubinas cuando las encerró en una casa hasta el día de su muerte cuando los israelitas se sublevaron contra él, y otro dato que es aún más interesante, el rencor que la familia de su primer mentor, Saúl, guardaba contra él, como así podemos leer en 2 Samuel 16:

"¡Largo de aquí, malvado asesino! ¡El Señor te ha castigado por todos los crímenes que cometiste contra la familia de Saúl para reinar en su lugar! ¡Ahora el Señor ha entregado el reino a tu hijo Absalón, y aquí estás, víctima de tu propia maldad, pues no eres otra cosa que un asesino!".

Los familiares de Saúl recordaban bien que David había puesto en manos de los gabaonitas a los hijos varones de Saúl para que los ejecutaran, de ahí que pudieran acusarlo de ser el auténtico responsable de aquellas muertes, pues como Dios le prometió (aunque seguramente ya sabía todo lo que iba a pasar), la violencia nunca abandonaría su casa, y aún así, David se autoengaña lo suficiente como para realizar este cántico en 2 Samuel 22:

"Me he conducido ante Él sin tacha alguna,
me he alejado de la maldad.
El señor me ha recompensado
por mi limpia conducta en su presencia."

¿Estás seguro de lo que dices, David? Sea como sea, aunque la actitud de David nos pueda parecer cuanto menos cuestionable, no podemos olvidarnos de la omnipresente figura de Dios, que en este segundo libro de Samuel vuelve a sorprendernos una vez más con reacciones más que inesperadas, algo que analizaré en la última parte de este ensayo. Hasta entonces.


Todos los comentarios son bienvenidos.

Fuente de las imágenes:
http://protestantedigital.com/magacin/37008/Integridad_y_conviccion_a_prueba_de_balas_y_alcohol

https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/1101978117

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