Preguntas que debes hacerte sobre el segundo libro de Samuel (III)



No debe haber nada más gratificante en el mundo que recibir la adoración de miles y hasta millones de personas que te veneran como un dios, como si fueras el amo de sus vidas, aunque de vez en cuando te pases de autoritario con ellos ¿Estará de acuerdo con esto el todopoderoso líder norcoreano? Bueno, la verdad es que eso no me importa; lo que sí me importa es saber si el todopoderoso Dios bíblico, de vez en cuando, lleva su autoridad al límite.

Si había algo que la legislación israelita trataba con sumo cuidado, eran los objetos de culto consagrados a Dios; esto quiere decir, si un objeto sagrado de enorme valor como el arca de la alianza sufría el más mínimo daño, las consecuencias podían ser muy desgraciadas para el infortunado que se hubiera atrevido a dañarlo, aunque fuera sin querer. Eso lo sabía muy bien un hombre llamado Uza, que cuando los bueyes que llevaban el arca de la alianza a Jerusalén tropezaron en el camino, se apresuró a sostener el arca con una mano para que no se rompiese. Craso error. Dios lo mató allí mismo por semejante atrevimiento, es decir, por tratar de evitar que el arca de la alianza cayera al suelo y se rompiera. Dios es tan estricto en sus mandatos que a veces es imposible acatarlos.

David se entristeció por esto, es verdad, pero nada comparable a la felicidad que experimentaron todos los israelitas cuando el arca por fin llegaba a la ciudad prometida en 2 Samuel 6 :

"David iba vestido con un efod de lino y danzaba con gran entusiasmo, y tanto él como todos los israelitas llevaban el arca del Señor entre gritos de alegría y toques de trompeta."

Y como pasa con los seguidores de Kim Jong-Un, los israelitas se muestran felices y contentos para que su líder vea lo bien que se sienten adorando todo lo que tenga que ver él, no porque en realidad tengan un profundo miedo a perder la vida si hacen algo que al Todopoderoso no le guste. Plantearse lo contrario es ser un poco malpensado ¿no? Y aún sin querer ser malpensados, ya hemos visto en varias ocasiones a lo largo de estos análisis bíblico que Dios no lo pone nada fácil cuando se trata de buscar una justificación a sus acciones. Y por supuesto, en este libro también hay lugar para esas acciones inexplicables. En la última parte del libro de Samuel Dios le exige al rey David que haga un censo de Israel y Judá.

Como nota aclaratoria, Judá surgió como un estado independiente dentro del propio Israel

Hacer un censo era una labor penosa, complicada, y que requería mucho esfuerzo para saber la cantidad total de habitantes de un territorio, pero atención a lo que dice David en 2 Samuel 24:

"Pero David se sintió culpable por haber hecho el censo de la población, y confesó al Señor: 'He cometido un grave pecado al hacer esto. Pero te ruego, Señor, que perdones ahora el pecado de este siervo tuyo, pues me he portado como un necio'".

Supongo que ya os habréis dado cuenta del sinsentido. ¿Por qué existe esa culpabilidad en David cuando fue Dios el que le ordenó hacer el censo? ¿Y por qué dice que haciendo el censo ha cometido un grave pecado? ¿Qué ley ha transgredido? Y si esto ya de por sí es sorprendente, más sorprendente (o no) es la respuesta que le da Dios, dándole a elegir qué castigo quiere por haber hecho el censo. Es decir, Dios estaría demostrando ser doblemente maquiavélico, primero por castigar a David por cumplir una orden que Él mismo dio, y segundo por querer hacer ver como un acto de bondad el hecho de que incluso le haya dejado elegir castigo. Pero ¡atención! porque esto tiene truco, y será explicado en el primer libro de Crónicas, de modo que os aconsejo que no os olvidéis de esta parte porque os aseguro que su explicación tiene mucha miga.



Y para cerrar este análisis sobre el segundo libro de Samuel, veo casi obligatorio citar un fragmento del cántico de victoria de David en 2 Samuel 22 por la descripción que parece hacer del mismo Dios:

"De su nariz brotaba humo y de su boca un fuego destructor.
¡Por la boca lanzaba carbones encendidos!
Descorrió la cortina del cielo, y descendió.
¡Debajo de sus pies había grandes nubarrones!
Montó en un ser alado, y voló; se le veía sobre las alas del viento.

Dios visto como un ser casi draconiano.


Curiosidades que hay que saber:

- El primer y el segundo libro de Samuel son en realidad un solo libro.


- El segundo libro de Samuel no fue escrito precisamente por Samuel ya que él ya había muerto; en su lugar, el posible escritor de este segundo libro pudo haber sido el profeta Natán.

- La relación entre David y Jonatán, hijo de Saúl, era tan estrecha, que muchos han visto una posible relación homosexual entre ellos, motivo por el cual Saúl quiso repentinamente alejar a David de su hijo.

- De no haber muerto el primogénito de David y Betsabé, Salomón nunca hubiera llegado a ser rey de Israel, pues nació para reemplazar a su hermano fallecido; de hecho, este primogénito murió como castigo a la relación adúltera de David y Betsabé.

- En este libro se produce el primer suicidio del que se tiene constancia en el Antiguo Testamento, el llevado a cabo por Ahitófel, uno de los consejeros de David.

- El primer Salmo se encuentra en este libro, y es el lamento de David a la memoria de Saúl y su hijo Jonatán

Audiolibro: Segundo libro de Samuel


Documental: El rey David, en busca de la verdad


Película: David y Betsabé


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Fuente de las imágenes:
http://www.diken.com.tr/cocuklarin-kim-jong-un-sevgisi/

https://es.wikipedia.org/wiki/Reino_de_Jud%C3%A1

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